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Sommaire
Couverture Biographie Carte et Photos 1 El principio2 Izel3 El hombre blanco4 El nuevo pueblo5 Rodrigo y María6 El grito que cambió todo7 Los chicos traviesos8 Días de fiesta9 Enfermando lentamente10 Fin y eternidad11 Epílogo
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Polices
Como te dije al inicio de esta historia ya perdí la cuenta de cuántos años tengo, lo que sí sé es que todo ser viviente tiene un ciclo de vida inevitable, el fin del mío comenzó lentamente. Nadie se dio cuenta pero yo sí lo sentía dentro de mis raíces, mi madera empezó poco a poco a ser corroída por una plaga casi invisible para los seres humanos que me cuidaban.
Comme je te l'ai dit au début de cette histoire, je ne sais plus quel âge j'ai, mais je sais que tout être vivant a inévitablement un cycle de vie, et la fin de mon cycle commença lentement. Personne ne l'a vu, mais moi je l'ai senti dans mes racines, mon bois a commencé à être rongé par une plaie presque invisible pour les êtres humains qui s'occupent de moi.
El hongo apareció un día de invierno. Al principio yo solamente sentí su presencia como una pequeña comezón pero luego, silenciosamente, mis raíces comenzaron a ahuecarse.
 En El Salvador los inviernos son copiosos y la lluvia no era de ayuda a mi mal, mientras la actividad en la ciudad transcurría rutinariamente, mi madera se enfermaba cada vez más. Los jardineros notaron algunas manchas negras superficiales y me medicaron, pero ellos no sabían que el mal estaba dentro de mí y no en mi corteza y que la cantidad de medicina que colocaban semanalmente no era suficiente para lo que estaba ocurriendo.
Como siempre los domingos, la plaza se llenaba de vendedores y compradores de frutas y verduras. Los días de semana el tráfico, los chicos que van a la escuela, las luces y las ventas de comida no paraban ni un segundo. Creo que a pesar de ser grande de alguna forma me convertí en una ceiba invisible pues la costumbre de verme siempre allí, al medio de la plaza, erguida, se hizo tan habitual que ya nadie se detenía a verme, ni a escuchar el rumor de mis hojas con el viento, y mucho menos a observar la cantidad de aves que anidaban entre mis ramas.
No sabría explicarte bien todo lo que sentía en esa época. Por un lado pensaba en que había vivido ya demasiado tiempo y por otro lado me preguntaba si al morir me echarían de menos pues la gente, al pasar a mi lado, cada vez se asombraban menos con mi presencia. Lejos habían quedado el tiempo en el que Izel me cuidaba por ser la casa de los dioses pipiles. 
Te contaré que las ceibas somos árboles grandes, nuestro tronco puede medir hasta tres metros de diámetro y alcanzamos hasta setenta metros de altura. Nuestras ramas están protegidas por espinas largas y robustas. Mis semillas son utilizadas para hacer aceites de lámparas y jabones; mi corteza en algunos países es medicinal aunque el mayor uso es como madera pues es muy resistente y bella. Las aves anidan en nosotros con abundancia y yo no fui  la excepción, la vida en mis ramas era copiosa y valiosa.
Un martes del mes de mayo, los seres humanos que me cuidan llegaron a abonar mi suelo y el de las otras plantas del parque. De pronto, uno de ellos notó algo raro en mis raíces y decidió tocar la tierra a mi alrededor son su pala de trabajo. Para su sorpresa la tierra cedió y frente a él se vio un enorme hueco de varios metros de diámetro. Inmediatamente se dio la alarma por la ciudad, la alcaldesa hablaba de que yo estaba gravemente enferma y que buscarían una cura. Durante las siguientes semanas llegaron varios expertos a tomar muestras de mi madera, mientras los ingenieros analizaban la situación, y hacían cálculos de los posibles daños en el caso que yo cayera repentinamente.
Un mardi du mois de mai les êtres humains qui s'occupent de moi vinrent mettre de l'engrais dans ma terre et dans celle de tout le parc. L'un d'eux remarqua soudain quelque chose d'étrange dans mes racines et décida de toucher la terre autour de moi avec son bâton de travail. Á sa surprise la terre céda et en face de lui il vit un énorme trou de plusieurs mètres de diamètre. Il donna immédiatement l'alarme dans la ville, la maire disait que j'étais gravement malade et qu'on me chercherait un traitement. Les semaines suivantes, plusieurs experts vinrent faire des prélèvements de mon bois pendant que les ingénieurs analysaient la situation, faisaient les calculs des possibles dégâts que j'occasionnerais en cas d'une soudaine chute.
Mis raíces que siempre me sostuvieron durante tantos siglos, estaban débiles, ahuecadas y muriendo.
Muchos vinieron a verme, a algunos los reconocía pues los había visto crecer en la ciudad, otros eran extraños que, atraídos por las noticias de los periódicos, querían conocer a la ceiba antes de su muerte.
Mi muerte... si tan solo fuese fácil dejar de existir, pero con tantos recuerdos de tantas cosas vividas es muy difícil decir adiós.
El hueco que se había formado bajo mi tronco tenía grandes dimensiones, los expertos y los jardineros podían entrar y caminar agachados para examinarme, ellos no se darían por vencido para tratar de salvarme pero yo ya sabía que no había retroceso, estaba muriendo lentamente desde hacía varias décadas y no hubiera existido forma de avisarles hasta que el hongo mismo estuviera tan avanzado que el daño fuese evidente.
Nuevamente deseé con todas mis fuerzas poder hablar...si al menos los salvadoreños pudieran conectarse con la naturaleza como lo hacían sus antepasados, ellos sí hubieran notado  mis cambios, ellos sí me hubieran escuchado...
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