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Sommaire
Couverture Biographie Carte et Photos 1 El principio2 Izel3 El hombre blanco4 El nuevo pueblo5 Rodrigo y María6 El grito que cambió todo7 Los chicos traviesos8 Días de fiesta9 Enfermando lentamente10 Fin y eternidad11 Epílogo
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Polices
 María era una chica de belleza excepcional, en cierto modo sus cabellos oscuros y su tez morena me hacían recordar a Izel. Ella paseaba todas las tardes un pequeño coche con un bebé hermoso y robusto.
María était une fille d'une beauté exceptionnelle, d'une certaine manière ses cheveux noirs et sa peau brune me rappelaient Izel. Tous les après-midi elle promenait un beau bébé robuste dans un landau.
Mientras caminaba, la chica le cantaba dulces cantos al pequeño, el cual caía muy pronto en un profundo sueño el que, María, libro en mano, aprovechaba para repasar sus lecciones de letras y números.
Tout en marchant la jeune fille chantait des chansons douces au petit qui sombrait très vite dans un profond sommeil, et María, son livre à la main en profitait pour réviser ses leçons de lettres et de chiffres.
Ya antes le había escuchado decir a sus amigas que deseaba ser maestra, pero que, por ser indígena, la educación estaba prohibida para ella. A pesar de eso, no se daba por vencida y soñaba con alcanzar su meta. ¡Lo primero era aprender a leer!
Je l'avais entendue dire à ses amies qu'elle souhaitait devenir maîtresse d'école, mais comme elle était était indigène, l'éducation lui était interdite. Mais malgré ça, elle ne s'avouait pas vaincue et rêvait d'atteindre son but. La première chose à faire était d'apprendre à lire!
Al principio le costó darse cuenta de la presencia de Rodrigo, un apuesto joven español de cabellos color sol que, encantado con la belleza de la chica, paseaba a diario por el parque esperando ser visto por ella algún día.
Mientras María practicaba su abecedario con el silabario, Rodrigo daba varias vueltas al parque en su caballo. Luego bajaba de él y lo llevaba al bebedero de agua disimulando su interés en la muchacha.
Una tarde finalmente se animó a presentarse.
– Buenas tardes bella doncella. Disculpe que interrumpa su lectura pero me preguntaba si Usted conoce la casa de los Rodríguez Del Cid.– Buenas tardes... no, no los conozco – contestó María sin levantar la vista.Me han dicho que viven cerca del parque pero no estoy seguro si en esta esquina  o la otra.Como le dije anteriormente, no tengo el gusto de conocerlos.
Rodrigo se quedó parado frente a ella por unos minutos que se le hicieron eternos, mientras María pasaba las hojas del libro rápidamente, una tras otra, con nerviosismo. Al ver que ella no reaccionaba ante sus encantos, Rodrigo decidió entablar conversación.
– ¿Usted vive cerca de acá?– No realmente, vengo todas las tardes a pasear al hijo de mi señora y si Usted caballero, es un poco más perceptivo, cosa que no dudo que sea, se dará cuenta que no deberíamos estar conversando. Yo soy una simple “india” y su merced me parece que es español peninsular.–Así es –contestó el joven sin mostrar asombro  -sin embargo creo que ambos tenemos más cosas en común que los detalles que nos hacen diferentes.– ¿Cómo qué? – preguntó   María asombrada por la respuesta abriendo aún más sus bellos ojos negros.– Pues...ambos tenemos sangre que recorre nuestras venas, respiramos el mismo aire y para qué decir de nuestro parecido al tener un par de ojos, una boca, dos cejas y dos orejas también. ¡Vaya qué hermosa sonrisa!
A partir de ese día, todas las tardes ella salía pasear al bebé, él montaba su caballo y juntos conversaban a la sombra de mis ramas.
Á partir de ce jour, elle sortit tous les jours promener le bébé, il montait son cheval et ils parlaient ensemble à l'ombre de mes branches.
Los meses pasaron y aquella amistad se tornó en amor, sin embargo ambos sabían que por sus clases sociales tan dispares, enamorarse sería un gran problema...y así lo fue.
Una tarde calurosa de verano Rodrigo le informó a María que no podría volver a verla, haría un largo viaje en barco hacia donde lo esperaba la chica que sus padres habían elegido para él.
– ¡Pero María por Dios, diga algo, no se quede callada!– Que desea que le diga Rodrigo. Siempre supe que esto era algo imposible, pero le hice caso a mi corazón y ahora me tocará llorar.– Usted sabe que este no es mi deseo, solamente obedezco órdenes. De alguna forma mis padres piensan que en este nuevo mundo no hay futuro noble para mí y yo me debo a ellos.– Yo nunca he tenido padres, murieron cuando yo era niña debido a la viruela, yo salvé la vida gracias a mi ama que decidió traerme a su casa por lástima.– Lo sé.– Y ahora –dijo al borde de las lágrimas– la vida también me lo quita a Usted.
Ambos lloraron  en silencio y antes de despedirse por última vez, decidieron grabar sus iniciales en mi tronco.
Te diré que esa costumbre no es buena idea para nosotros los árboles, pero en este caso, al verlos tan tristes, me uní a su tristeza con mi savia que salía como llanto ante cada corte de la navaja.
“M y R”.
María y Rodrigo.
Nunca más los volví a ver y nunca supe si ella logró cumplir sus sueños de ser maestra.
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