Muy pronto sobre lo que había sido la pacífica aldea de Izel, Atlacatl y Atonal, se comenzó a edificar la ciudad de los conquistadores y eran los esclavos indígenas quienes tenían que trabajar de sol a sol construyéndola. La llamaron Cuscatlán con “s” pues en el idioma náhuatl ese sonido no existía y para los conquistadores era más fácil de pronunciar así que con “z”.
Fue una época muy triste para mí, pues desde lo alto de mis ramas veía el dolor de mi pueblo y escuchaba sus lamentos cuando, a mediodía, se cobijaban a mi sombra para comer y beber la poca comida que les daban.
Ce fut une époque très triste pour moi, du haut de mes branches je voyais la douleur de mon peuple et j'entendais leurs lamentations quand, à midi ils s'abritaient sous mon ombre pour boire et manger le peu qu'on leur donnait.
A mi alrededor, se construyó una iglesia, la alcaldía y el palacio del gobernador. Las calles de polvo pasaron a tener adoquines y poco a poco los indígenas fueron adoctrinados en nuevos rituales religiosos, aprendieron nuevas formas de vestir y maneras de comportarse; la conexión conmigo y con la naturaleza se perdió. Comenzaron a diferenciarse entre ellos como nunca antes lo habían hecho: pipiles, españoles y esclavos africanos empezaron a formar familias mixtas con hijos que fueron llamados mestizos, zambos y criollos. Fue muy difícil ver cómo se dividían haciendo diferencias de clases entre ellos.
Cada clase tenía sus privilegios y sus prohibiciones. Los que más ventaja tenían eran los españoles peninsulares que eran los nacidos en España, luego estaban los criollos que eran los hijos de españoles nacidos en tierras americanas. Le seguían los mestizos que eran hijos de españoles con indígenas, luego se encontraban los indígenas y al final de toda la estructura social, los menos favorecidos eran los esclavos africanos y los zambos. Se llamaban así a los hijos de africanos con indígenas.
Nunca antes vi tanta diferenciación entre los seres humanos. Lejos habían quedado los días en que todos eran iguales y su prioridad era defender la naturaleza que les rodeaba.
En ese entonces tener esclavos, tierras y cantidad de cultivos era lo principal.
Como ya te comenté, yo quedé al centro de la plaza. A mi lado izquierdo levantaron la iglesia de “Los santos niños inocentes”. La llamaron así recordando la historia de la Biblia que cuenta sobre Herodes, gobernador romano que, al enterarse del nacimiento del niño Jesús en Belén, mandó a matar a todos los recién nacidos con la intención de matarlo a él también, debido a esa orden murieron muchos niños sin culpa alguna, por lo que la tradición los ha llamado “Los santos niños inocentes”.
Frente a mí, construyeron la alcaldía municipal y a mi lado derecho quedaron las oficinas del gobierno central que luego sería convertida en biblioteca. De la plaza principal salen cuatro calles destinadas al comercio y es allí, donde por años se instaló el “tiangue” o mercado, que con el paso del tiempo fue creciendo en popularidad y tamaño.
Aún hoy el mercado se llena de colorido; las frutas tropicales como mango, piña, melón y zapote despiden fragancias dulces que llegan hasta mis altas ramas. Las aves que anidan en ellas esperan ansiosas la caída de la tarde para darse un festín de cáscaras y desperdicios, pero mientras eso sucede yo observo cuidadosamente todo lo que se vende y se compra: yuca, maíz, zanahorias, tomates, pepinos, arroz...cultivos e intercambios entre el nuevo y el viejo mundo.
Por las noches, en la época de la colonia, la plaza cambiaba de ambiente, la costumbre era la de reunirse a conversar mientras caminaban al son de la banda del pueblo. Hombres cortejando a las damas; damas coqueteando con los jóvenes; ancianos recordando los buenos tiempos y niños corriendo de un lado a otro, hacían mis noches alegres.
Pendant l'époque coloniale, la place changeait d'ambiance la nuit; la coutume était de se réunir pour discuter en marchant au son de la fanfare du village. Les hommes courtisaient les dames, qui faisaient du charme aux jeunes hommes, les vieux se rappelaient le bon vieux temps et les enfants couraient d'un côté à l'autre. Tout ceta rendait mes nuits heureuses.
Era una costumbre muy graciosa si piensas que lo único que hacían era caminar en círculos a mi alrededor, pero fue así como me enteré de muchas cosas, entre ellas la historia de Rodrigo y María.
¿Te interesa? Muy bien...aquí va...