Antiguo Cuscatlán se encuentra al este de la capital de El Salvador, San Salvador. La ceiba en la que se basa esta historia, comenzó a ser talada en el mes de junio del año 2018 y la tarea terminó en el mes de noviembre.
Para diciembre de ese año, la majestuosa ceiba fue reemplazada por un árbol metálico con ramas verdes artificiales y luces de colores. Las cosas ya no son iguales, el mercado ha sido trasladado a las instalaciones de la escuela debido a la falta de sombra para colocar las ventas y la plaza luce triste y vacía.
Lamentablemente aún no se ha sembrado otro árbol para reemplazar a la tan querida ceiba que murió a los 250 años de edad.
Para efectos de que la historia funcionara como un referente de la cultura salvadoreña, la autora de esta novela se permitió ubicar su existencia desde la época prehispánica. El resto de datos fueron corroborados con exhaustivas investigaciones y lecturas que apoyan la historia de El Salvador narrada en estas páginas.
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