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Sommaire
Couverture Biographie Carte et Photos 1 El principio2 Izel3 El hombre blanco4 El nuevo pueblo5 Rodrigo y María6 El grito que cambió todo7 Los chicos traviesos8 Días de fiesta9 Enfermando lentamente10 Fin y eternidad11 Epílogo
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Polices
Las historias de injusticias abundaban. El pueblo que me vio crecer moría de tristeza al ser explotado como peones del campo. Los llamaban despectivamente indios.
Hombres trabajando de sol a sol por un poco de comida, impuestos a pagar a la corona española, mujeres y niños con hambre, la raza pipil muriendo y con ella terminando su lengua, su cultura y su sabiduría.
Los hombres divididos en clases sociales no eran capaces de darse cuenta del gran daño que se estaban haciendo unos con otros... y en medio de todo esto surgió un criollo: Manuel José Arce, que con valentía y junto a sus hermanos y el sacerdote José Matías Delgado organizaban a los indígenas hablando de justicia social y oportunidades para todos.
El prócer no era el único en creer en que era posible crear una república libre de la corona española, muchos otros se unieron a la causa. Las cosas no iban a ser fáciles para nadie, pues estaba en juego la tenencia de las tierras que, siendo campiñas fértiles, ninguno quería ceder.
Le héros n'était pas le seul à croire qu'il était possible de créer une république libre de la couronne espagnole, de nombreuses autres personnes s'unirent à sa cause. Les choses n'allaient pas être faciles, il y avait en jeu la possession de terres fertiles que personne ne voulait céder.
Las noticias venían desde la capital, San Salvador, y las revueltas dentro del país se sucedían cada vez con más frecuencia.
De más está contarte que fue una época llena de zozobra. Reuniones nocturnas y secretas, guardianes españoles apresando a quien estuviera a favor de la independencia, misivas entre pueblos, esperanzas e ilusiones de libertad... y mientras yo, yo soñaba con ver a mi pueblo feliz nuevamente.
Pasaron muchos años hasta que un cinco de noviembre de 1811, la insurrección fue tan grande que se logró elegir alcaldes fuera de la corona. En señal de libertad sonaron las campanas en la iglesia de La Merced; fue así como, esa fecha y ese acto de valentía fue conocido desde entonces como el primer grito de la independencia Centroamericana. ¡Sí! Centroamericana, porque mi pueblo, los salvadoreños, son guerreros por naturaleza y ellos dirigieron la independencia de la región durante de diez largos años.
En 1821 lograron firmar el acta que los declaraba independientes de la colonia española y estaban listos para decidir, por sus propios medios, su destino como república. Lograron echar de mis tierras a los españoles que habían llegado, siglos antes, sin ser invitados y que habían conquistado la tierra de Atlacatl imponiendo sus costumbres y tradiciones. El náhuatl dio paso al castellano; los plumajes cambiaron a sombreros; las aldeas quedaron convertidas en ciudades de adobe y bahareque.
Todo cambió, todo...menos yo.
Mis raíces se hundían cada vez más en la tierra y mis ramas crecían frondosas bajo la mirada de grandes y pequeños que venían hacia mí con admiración.
Mes racines s'enfonçaient un peu plus dans la terre et mes branches poussaient, feuillues, sous le regard des grands et des petits qui venaient me voir avec admiration.
La independencia llegó y con ella una nueva época de paz. Las costumbres españolas quedaron arraigadas y mezcladas con las de mi pueblo. Fue así como por las tardes aprendí a disfrutar de los juegos de los niños en la plaza.
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