La noticia salió en todos los periódicos locales y también tuvo repercusiones en la prensa internacional: “Hallan disco ritual tiwanacota de incalculable valor”, “Encuentran objeto arqueológico escondido por siglos. Al parecer forma parte de un complejo sistema de cálculo astral”, “Objeto tiwanacota hallado. Expertos indican que se podría tratar de un calendario de increíble complejidad”.
La nouvelle parut dans tous les journaux locaux et eut des répercussions dans la presse internationale : « Découverte d’un disque rituel tiwanacota d’une valeur incalculable ». « Découverte d’un objet archéologique caché depuis des siècles, qui manifestement fait partie d’un système complet de calcul astral ». « On trouve un objet tiwanacota. Des experts indiquent qu’il pourrait s’agir d’un calendrier d’une incroyable complexité ».
En ninguna de las noticias se especificaba dónde había sido hallado el objeto, ni quiénes lo habían encontrado. Ese fue el acuerdo al que habían llegado con los directores del Museo de Tiwanaku para proteger la casa de los abuelos, a sus habitantes y a los descubridores, que eran todos menores de edad.
Aucune information ne précisa où avait été découvert l’objet ou qui l’avait trouvé. Cet accord fut passé avec les directeurs du musée de Tiwanaku pour protéger la maison des grands-parents, leurs habitants et ceux qui avaient fait cette découverte, car ils étaient mineurs.
A los pocos días, otra noticia con menor cobertura, pero de gran interés para los muchachos, salió publicada: “Cae estafador”. Esta salía acompañada por una fotografía. Nada menos que el “tío” Hugo. Su nombre real era Gervasio T. Benavides. Este hombre se había hecho pasar en muchas oportunidades por otras personas para estafar y robar joyas y dinero.
Quelque temps plus tard parut une autre nouvelle, de moindre envergure mais de grand intérêt pour les quatre jeunes : « Arrestation d’un escroc ». Elle était accompagnée d’une photo. Il s’agissait de « l’oncle » Hugo et son vrai nom était Gervasio T. Benavides. Cet homme s’était fait passer à plusieurs reprises pour d’autres personnes afin d’escroquer et voler des bijoux et de l’argent.
―Lo más probable es que se enteró de alguna manera de la historia de mi familia, de Mariano y de sus descubrimientos. Y trató de hacerse pasar por el tío Hugo―comentó Amaru cuando los cuatro estuvieron nuevamente reunidos―. Tengo una teoría. ¿La quieren escuchar? Pues el tal Gervasio conoció al verdadero tío Hugo, que le contó algunas cosas de mi familia. Eso lo deduje porque, como dice en las noticias, él vivía en el mismo pueblo cercano al lago donde se supone que vive el verdadero Hugo, así que obviamente se conocían. Entre las cosas que le dijo, mi tío seguramente le contó la posibilidad de que algún tesoro tiwanakota estuviera escondido justo acá. Pienso que el hombre se dio modos para ingresar a la casa del lado; incluso es muy probable que haya robado las llaves; por eso le fue supersencillo ingresar. Y comenzó a buscar en las paredes. Eso fue lo que escuché aquella noche hace como dos años.
―¿Y por qué no siguió buscando? ¿Por qué dejó su búsqueda a medias? ―inquirió Wara.
―Ahí viene la segunda parte de mi teoría ―explicó Amaru―. ¿Recuerdan nuestro trabajo de Sociales sobre los espíritus guardianes y las luces extrañas que aparecen donde hay tapados? Pienso que, al hacer el hueco con el martillo en la pared, el equipo de termoluminiscencia se activó generando luces fosforescentes de todos los colores y el hombre se asustó tanto, que salió huyendo del lugar.
―¿Y por qué volvió?
―Dos años son más que suficientes para que se le quitara el miedo y fuera más poderosa su angurria de encontrar el tesoro. Solo que esta vez trató de tantear el terreno antes, abordando a mis pobres abuelos. Estoy seguro de que aquella tarde en que lo conocimos, él tenía otras intenciones con ellos; pero, al estar nosotros allí, ya no se animó a hacer nada.
―Y tampoco contaba con que nosotros ya conocíamos el secreto… ―continuó Pancara, siguiendo el hilo de razonamiento de su amigo.
―¡Exacto! Ya lo ven. El tal Gervasio resultó ser un estafador de gran calibre. Más bien que ahora ya está en la cárcel.
―Ya todo está en su lugar, queridos amigos: el “tío” Hugo, en la cárcel y el disco dorado, en el museo ―reflexionó Wara.
Recordaron entonces aquella tarde en que habían descubierto el disco de oro.
Cuando volvieron a la cocina de Amaru por el hueco, encontraron a Simón y a Nicolasa alegres y también cansados con el paseo que habían realizado. Nicolasa estaba como pocas veces de muy buen humor, más aun al ver que Chisla estaba nuevamente de visita en su casa. Estaba tan feliz, que poco más tarde enseñó a los cuatro chicos a preparar cuñapés y llauchas, y hasta les permitió copiar sus recetas secretas. Después, cuando ya se hizo tarde, se quedó dormida en el sillón abrazada a Chisla, que también dormía plácidamente. Wara y Pancara decidieron entonces dejar que el perrito pasara la noche allí; ya al día siguiente irían con más calma a buscarlo. Poco después, Amaru lo llevó al sótano para que hiciera sus necesidades, subió a preparase algo de cenar y se acostó como de costumbre, olvidándose por completo del pobre animal.
Quand ils revinrent dans la cuisine d’Amaru par le trou, ils trouvèrent Simon et Nicolasa, joyeux mais fatigués par la promenade qu’ils avaient faite. Nicolasa était de très bonne humeur, ce qui était rare, une bonne humeur qui s’accentua lorsqu’elle vit que Chisla était à nouveau chez elle. Elle était tellement heureuse qu’un peu plus tard elle montra aux jeunes comment préparer les cuñapés et les llauchas, et leur permit même de recopier ses recettes. Puis, lorsqu’il se fit tard elle s’endormit dans le fauteuil avec Chisla dans ses bras qui s’endormit lui aussi paisiblement. C’est pour ça que Pancara et Wara décidèrent de lui laisser le petit chien pour la nuit. Elles reviendraient le chercher le lendemain quand tout serait plus calme. Peu après Amaru emmena le petit chien au sous-sol pour qu’il fasse ses besoins. Il remonta se préparer quelque chose à manger, et comme d’habitude alla se coucher, oubliant complètement le pauvre animal.
―Pensé que Chisla había muerto supercongelado ―afirmó Amaru recordando el amanecer del día después de los descubrimientos.
Todos rieron contentos y aliviados. Chisla estaba evidentemente allí, en la sala, en brazos de Nicolasa. Vivito y coleando.
Un largo silencio se instaló entre todos. Cada uno recordaba por su parte diferentes detalles de todo lo ocurrido, disfrutando de cómo habían resultado las cosas.
―Hay algo que me queda dando vueltas en la cabeza ―dijo Wara―: en las notas que encontraste se hablaba de cinco objetos o reliquias halladas por de la Grange y Mariano, que fueron extraídas de la cámara en Tiwanaku y luego escondidas. Nosotros hallamos solo una… ¿Dónde pueden estar las demás? ¿En alguna otra pared de la casa de al lado?
―Eso, querida amiga, es algo que tenemos pendiente y tendremos que retomar en algún momento. Dentro de poco…
Todos asintieron, imaginando el momento en el que finalmente se pondrían manos a la obra para volver a analizar las notas y las fotografías escondidas en el piso de la habitación del muchacho. En el momento en que nuevamente se deslizarían por el hueco secreto de la cocina.
Sí, el disco dorado había sido solo el primer paso. Todavía les quedaba mucho por descubrir.
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