En pocos minutos llegaron a la estación del teleférico que los llevó hasta cerca de la casa de Wara, que se hallaba al otro lado de la ciudad, en un barrio tradicional llamado Sopocachi. Allí, las casas se apretaban una contra otra, con sus muros altos coronados por vidrios cortados y filosos , alambres de púas o fierros puntiagudos.
Era la última semana en el colegio antes de la vacación de fin de año y ya no pasaban clases; solo tenían que acabar sus prácticas finales, que se hacían siempre en grupo.
―Empecé a juntar la información ―les dijo mientras los hacía pasar a su comedor de diario y les indicaba con un gesto de la mano dónde sentarse―. El tema que nos ha tocado es superinteresante. “Creencias y costumbres ancestrales en Bolivia” ―anunció casi triunfante―. ¿Sabían que hace varios siglos las personas enterraban sus joyas y dinero en los pisos y en las paredes de sus casas para resguardarlos? Y actualmente hay mucha gente que ha estado descubriendo esos tesoros, que se denominan “tapados”… ¿saben cómo? Porque los espíritus guardianes de los mismos se manifiestan como luces fosforescentes que atraviesan los pisos y las paredes del lugar que protegen. Bueno, eso dicen. Pero lo más terrible es que quien descubre esos ocultos recibe de inmediato y de forma automática una terrible maldición… Y eso es algo que todo el mundo sabe.
–J’ai commencé à rassembler des informations –leur dit-elle en les faisant passer dans la salle à manger, où elle leur indiqua d’un geste de la main où s’assoir– Le thème sur lequel on doit travailler est super intéressant : « Les croyances et les coutumes ancestrales en Bolivie » –annonça-t-elle triomphante–. Vous saviez qu’il y a quelques siècles les gens enterraient bijoux et argent dans les planchers et les murs de leur maison pour les préserver ? Et actuellement beaucoup de gens découvrent ces trésors qu’on appelle les « planqués »… Parce que les esprits gardiens de ces trésors se manifestent sous forme de lumières phosphorescentes, ils traversent les planchers et les murs de l’endroit pour les protéger. Bon c’est ce qu’on dit : mais le plus terrible, ça tout le monde sait, c’est que celui qui découvre ces trésors cachés est immédiatement frappé d’une terrible malédiction.
Al ver que los otros dos no reaccionaban de ninguna manera, les clavó los ojos y les preguntó sin más rodeos:
―¿Qué onda? ¿Vamos a hacer el trabajo?, ¿o qué? ¿Están de acuerdo con el tema? Porque conste que ya comencé a averiguar y tenemos mucho material para empezar, ¿eh?
En voyant les autres sans aucune réaction, elle les fixa et leur demanda sans ambages :
–Bon, ben alors quoi ? On le fait ce travail ou pas ? Le sujet vous convient ? Parce que moi j’ai commencé à rechercher, et on a beaucoup de choses à voir!
Por unos segundos, los dos chicos quedaron mudos. Habían recibido mucha información de golpe. El tema les parecía superintrigante, pero estaban en realidad concentrados en otra cosa. Julián, en los ojos de Wara y Amaru, en la incomodidad de estar allí.
Pendant quelques minutes les deux garçons restèrent sans voix. Ils avaient reçu trop d’informations d’un coup. Ils trouvaient le sujet super intrigant, mais étaient concentrés en réalité sur autre chose : Julián sur les yeux de Wara, et Amaru sur l’inconfort d’être là.
De pronto, Julián rompió el silencio y dijo de forma inesperada:
―Amaru tiene algo que contarnos ―pronunció las palabras de forma atropellada. Amaru le clavó la mirada y Wara ladeó un poco la cabeza, como hacen los loros.
Amaru, que conocía bien a su mejor amigo, supo de inmediato que esa reacción solo podía haber sido producto de sus nervios por estar cerca de Wara. Pero de todas maneras no pudo evitar echarle una mirada de enfado.
En realidad, el solo hecho de acceder a realizar la práctica final con Wara le había costado trabajo, porque ella lo sacaba fácilmente de sus casillas. Pero había cedido por ayudar a su mejor amigo.
―Esteeee, sí. Algo que contarles… Pero no es tan importante.
―No es tan importante ¿qué? ―se acercó una nueva voz al grupo. Pancara, la hermana menor de Wara se unió a los demás, pues al pasar por la cocina había escuchado que algo interesante estaba por ocurrir. Llevaba en sus brazos a Chisla, un perrito chapi de pelos blancos enrulados.
–Quoi ? Qu’est-ce qui n’est pas si important ? –Une nouvelle voix se joignit au groupe. Pancara la jeune sœur de Wara les rejoignit car en passant par la cuisine, elle avait entendu qu’il se passait quelque chose d’intéressant. Elle portait Chisla, un petit bichon blanc à poils bouclés.
“A falta de una, ahora son dos”, pensó Amaru, tapándose la cara con una mano. Suspiró y decidió de una vez soltar todo lo que sabía (y que en realidad solo quería contar a Julián). Los otros tres se ubicaron alrededor de la mesa y lo escucharon con interés.
« On n’en avait pas assez d’une, nous voilà maintenant avec deux », pensa Amaru en se couvrant le visage de ses mains. Il soupira et décida de tout dire à tout le monde, de lâcher une bonne fois pour toutes ce qu’il n’aurait voulu dire qu’à Julián. Les trois autres s’installèrent autour de la table et l’écoutèrent avec intérêt.
“Todo empezó hace unos dos años. La casa de mis abuelos, es decir donde yo vivo desde que nací, es muy antigua de las más viejas de la ciudad. Está hecha de adobes, ¿saben? Y, por lo que cuentan la construyeron a finales del siglo XVIII, o sea ¡hace más de doscientos años! (Con razón que siempre tenemos problemas y fallas con la electricidad; por ejemplo, es imposible tener encendidas la estufa y la licuadora a la vez. ¡Una locura…!.
“En algún momento llegaron los antepasados de mi abuela a esa casa, o probablemente ellos mismos la construyeron, y allí se criaron varias generaciones de su familia. En fin… La casa no es independiente. Es como un solo bloque dentro del cual existen dos casas, construidas una al lado de la otra: están pareadas. En la parte de abajo, que da a la calle, se han acondicionado las tiendas de algunas hechiceras y brujos, incluso un pequeño restaurante de comida típica. Y arriba son las viviendas.
“Bueno pues, la casa que colinda con la mía está vacía ―yo diría abandonada― desde siempre. Perteneció a unos primos de mi abuela, pero un buen día, hace muchos, muchísimos años, ellos desaparecieron sin decir nada a nadie. Mi abuela era pequeña y recuerda poco a la niña que vivía entonces allí, una pariente de ella que tenía más o menos su misma edad. Eso es todo de lo que Nicolasa se acuerda. Y después, la casa estuvo siempre cerrada; nadie la reclamó, ni nadie nunca la visitó. Y de esa familia nadie tuvo noticias nunca más. Mis bisabuelos asumieron que habían vuelto al pueblo del que provenían, que queda cerca del lago Titicaca”.
“Bon, alors, la maison accolée à la mienne est vide, je dirai même qu’elle est abandonnée depuis toujours. Elle a appartenu à des cousins de ma grand-mère, mais un beau jour, il y a longtemps, très longtemps ils ont disparu sans rien dire à personne. Ma grand-mère était petite et elle se souvient un peu de la petite fille qui y vivait, une cousine qui avait à peu près son âge. Nicolasa ne se souvient que de ça. Et depuis la maison a toujours été fermée, personne ne l’a réclamée et ne l’a visitée. On n’a plus jamais reçu de nouvelles de cette famille. Mes arrières grands- parents assurèrent qu’ils étaient retournés à leur village d’origine qui est près du lac Titicaca ».
Amaru hizo una pausa antes de continuar y barrió el lugar con la mirada. Wara, Pancara y Julián atendían a sus palabras con los ojos muy abiertos. No se habían movido de sus posiciones desde que su amigo había empezado a hablar.
“Bueno, como decía, hace unos dos años más o menos, una noche en que todos ya dormíamos, un ruido me despertó. Primero pensé que había sido un sueño y traté de seguir durmiendo. Pero a los pocos segundos era evidente que había alguien o algo golpeando una pared en la casa de al lado, en la casa abandonada quiero decir. En la pared que colinda con mi dormitorio, más precisamente.
“Me levanté para revisar si mis abuelos habían escuchado algo; pero los dos están supersordos hace tiempo, así que ambos dormían como troncos. Volví a mi habitación y pegué el oído lo más que pude contra la pared y pude escuchar mejor los golpes. Parecían martillazos seguidos de un sonido como de pedazos de tierra cayendo. No sé si me entienden. En ese momento me dio la sensación de que estaban haciendo un hueco en la pared de adobe. Luego de unos minutos el ruido cesó y no se volvió a escuchar nada más”.
Amaru volvió a parar para tomar un sorbo de agua y verificar si sus amigos seguían lo que él iba contando. Hasta el pequeño Chisla parecía escuchar.
“Al día siguiente y todos los siguientes días estuve atento a cualquier ruido o movimiento. Me quedé varias veces por horas parado frente a la puerta de ingreso de la otra casa, puse el despertador durante varias noches para mantenerme alerta a cualquier sonido… pero nada. Y así fue pasando el tiempo. Dos años en realidad. Y no volví a escuchar ni a ver nada extraño en esa casa”.
―¿Y no te habrás imaginado o soñado lo que pasó? ―Wara parecía muy intrigada con lo que acababan de escuchar. Sus hermosos ojos, negros como uvas, brillaban atentos y curiosos. Amaru sentía que iba a perder la paciencia con ella. Julián la observaba embobado.
–Et tu n’aurais pas rêvé ou imaginé ce qui s’est passé ? –Wara semblait très intriguée par ce qu’elle venait d’entendre. Ses beaux yeux, noirs comme des raisins brillaient attentifs et curieux. Amaru sentait qu’elle allait perdre patience. Julián la regardait bêtement.
―Estoy muy seguro de lo que escuché. Ya tarde me arrepentí de no haber grabado con el celular. Pero el sonido se quedó grabado en mi cabeza ―lo dijo dándose golpecitos en la sien.
–Je suis sûr de ce que j’ai entendu. Un peu plus tard j’ai regretté de ne pas avoir tout enregistré avec mon portable. Mais de toute façon le son est resté gravé dans ma tête –dit-il en se donnant deux petits coups dans la tempe.
―Todo muy raro, viejo… ―dijo Julián pensativo― ¿Y no será que eran algo así como ratas… ratones? No sé… animales… ¿algún gato tal vez…?
–C’est super étrange mon vieux –dit Julián pensif– et si c’était des rats ou des souris ? Enfin, je ne sais pas, des petits animaux, peut-être même un chat ?
―Imposible.
–Impossible.
Los cuatro permanecieron por unos segundos en silencio, cada uno digiriendo la información a su modo. Y, de pronto, como si fuera un mago y sacara un truco de su galera, Amaru extrajo un grupo de papeles de su mochila y los plantó sobre la mesa, allí en medio de todos. Eran varios papeles visiblemente viejos, amarillentos y con los bordes extremadamente desgastados. Estaban escritos a mano con tinta negra y con una letra recargada y perfecta, llena de colitas y volutas que a todos les hacía recuerdo a sus abuelos o incluso a sus bisabuelos.
Amaru se sintió muy complacido al observar el efecto que todo lo que había dicho y mostrado había causado en sus amigos.
―Y ahora, para complicar la cosa, o en realidad hacerla más interesante, me encuentro con estos papeles. Son muy antiguos, como lo pueden ver. Calculo que son del año 1895.
―¡Más de cien años! ―exclamó Pancara, que había hecho rápidamente el cálculo―. ¡Mucho más!
―¿Y cómo encontraste estos papeles, Amaru? ―dijo Julián atropellando las palabras.
―Pues eso, amigos… eso sí que no me lo van a creer.
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