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Somnaire
Couverture Carte et Photos Biographie 1 Frío, mucho frío 2 Misterio a la vista 3 Trabajo final 4 Colgados sobre la ciudad 5 Algunas pistas 6 Visita inesperada 7 Importante información 8 Descubrimientos 9 Epílogo 10 Recetas
Version
Polices
Un peu plus tôt, les choses étaient différentes.
Solo un poco tiempo atrás, las cosas se veían bastante diferentes.
Mais mieux vaut commencer par le début, quand Amaru n’imaginait même pas ce qui allait se passer.
Pero mejor empezar por el principio, cuando Amaru todavía ni siquiera se imaginaba lo que iba a ocurrir
–Passe-moi mes lunettes –demanda Nicolasa à son petit-fils.
―Hijo, pásame mis anteojos ―pidió Nicolasa a su nieto.
On entendit soudain des coups timides frappés à la porte. Amaru donna les lunettes à la vieille dame et ouvrit la porte. De l’autre côté, il y avait son ami Julián, souriant comme toujours.
De pronto, se escucharon unos golpes tímidos en la puerta. Amaru entregó los anteojos a la anciana y abrió. Al otro lado estaba, sonriente como siempre, su amigo Julián.
–Bonjour doña Nicolasa ! –le salua-t-elle en lui faisant un bisou sur la joue. Et il se tourna vers son ami, qui lui murmura qu’il avait quelque chose d’important à lui dire. Ils se mirent dans un coin pour pouvoir parler.
―¡Hola, doña Nicolasa! ―saludó dándole un beso en la mejilla. Y se giró hacia su amigo, que le susurró que tenía algo importante que decirle. Ambos se hicieron a un lado para poder hablar.
―Te prometo, Juli, siento que hay algo extraño que envuelve toda esta casa. ―¿A qué te refieres? ―¿Recuerdas que te conté de los ruidos extraños que escuché hace un tiempo en la casa pareada a ésta? ―Sí, sí. ―Bueno, ya eso fue muy raro. Esa casa ha estado abandonada desde que tengo memoria… ―¿Qué están cuchicheando allí? ―interrumpió curiosa la abuela, mirándolos por encima de sus lentes y poniendo la mano en forma de cuenco detrás de la oreja para poder escuchar mejor lo que le fueran a responder. Tal era la seriedad en su cara, que Julián dio un respingo. ―De una fiesta a la que queremos ir, abu ―Amaru alzó la voz para dirigirse a la mujer y codeó suavemente a su amigo para que le siguiera la corriente.
–Oui doña Nicolasa, demain nous avons une autre fête… hé hé –son rire sonna creux et artificiel.
―Sí, doña Nicolasa. Mañana tenemos fiesta otra vez… jeje ―su risita sonó hueca y artificial.
Au froncement de sourcil et au claquement de langue de doña Nicolasa, on devina qu’elle ne les avait pas vraiment crus.
El gesto ceñudo de doña Nicolasa y el chasquido de lengua dejó entrever que mucho mucho no les había creído.
–D’accord Mamie. On doit finir un exposé et ensuite aller au collège –Amaru se pressa et lui fit un bisou sur la tête. Puis, s’adressant à son ami. –On y va Julián ? Il se fait tard…
―Bueno, abu. Nos tenemos que ir a terminar el trabajo práctico y luego al colegio ―se apuró Amaru, dándole un beso en la cabeza. Y dirigiéndose a su amigo: ―¿Vamos, Julián? Se hace tarde…
–Oui, hé hé, on y va, allez, ciao doña Nicolasa!
―Sí, jeje. Vamos. Esteee, chau doña Nicolasa.
La femme suivit de son regard noir le parcours des deux garçons jusqu’à ce qu’ils sortent de la maison, en restant immuable comme une momie pétrifiée.
La mujer siguió con sus negros ojos todo el recorrido que hicieron hasta salir de la casa, mientras permanecía inmutable, como una pequeña momia petrificada.
―¡Viejo! Es que no he visto ni una sola vez sonreír a tu abuela. Creo que me odia… ―exclamó Julián en cuanto se sintió más seguro, mientras bajaban por la calle empedrada. ―Mi abuela es capaz de congelarte con la mirada, viejo ―y luego carraspeó para limpiar un poco la voz―, como si tuviera superpoderes en los ojos. Pero no te lo tomes personal. Es así con todos. Ni creas que yo la veo sonreír muy a menudo
Le dio unas palmadas en el hombro y los dos se rieron.
El sol apenas empezaba a entibiar la mañana, mientras algunas personas acomodaban productos en los anaqueles de sus puestos de venta. La calle de las Brujas, que es donde se ubicaba la casa donde vivían Amaru y sus abuelos, era una calle empedrada muy inclinada e inundada de olores distintos y de colores estridentes que provenían de frascos de todos los tamaños, cajitas con productos que prácticamente ofrecían milagros, piedras sagradas, plumas de aves exóticas, garras y uñas de diferentes animales, tintes vegetales, cristales sanadores sobrecitos con añilina1, dulces adornados con chispas metálicas y un montón de artilugios usados para hechizos y para atraer a la buena suerte y alejar a la mala.
Algunas de las vendedoras se dedicaban solo a vender hierbas. Tenían amontonados unos sobre otros racimos de manzanilla para curar dolores de estómago e inflamaciones; retama, ruda2 y romero para ahuyentar los malos espíritus; menta para los resfríos, ramos de lavandas, caléndulas y eucaliptos.
Julián iba observando curioso todas esas formas e intentando identificar los diferentes aromas mientras avanzaba por la calle vieja; pero Amaru, ya acostumbrado a todo ese entorno de estridencias, caminaba con la vista clavada en las piedras de la calle sin reparar en nada más.

Julián iba observando curioso todas esas formas e intentando identificar los diferentes aromas mientras avanzaba por la calle vieja; pero Amaru, ya acostumbrado a todo ese entorno de estridencias, caminaba con la vista clavada en las piedras de la calle sin reparar en nada más.
Curieux, Julián observait toutes ces formes et essayait d’identifier les différents arômes en avançant dans la vieille rue, tandis qu’Amaru, habitué à cet environnement strident marchait les yeux rivés sur les pavés de la rue sans regarder quoique ce soit.
Así, estando cada uno concentrado en lo suyo, ninguno se fijó en el extraño hombre flaco y desgarbado que los observaba atento, apoyado contra el marco de la puerta de una casa antigua.
Perdus dans leurs pensées, aucun d’eux ne remarqua l’homme étrange, maigre et dégingandé qui les observait attentivement, appuyé dans l’encadrement de la porte d’une maison ancienne.

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