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Somnaire
Couverture Carte et Photos Biographie 1 Frío, mucho frío 2 Misterio a la vista 3 Trabajo final 4 Colgados sobre la ciudad 5 Algunas pistas 6 Visita inesperada 7 Importante información 8 Descubrimientos 9 Epílogo 10 Recetas
Version
Polices
Pasen, chicos ―les dijo Amaru a sus tres amigos y al ya infaltable Chisla cuando les abrió la puerta. Antes de cerrarla, se aseguró de que no hubiera nadie fuera. Vinimos lo más rápido que pudimos ―le dijo Julián. ―¿Qué es lo que nos querías contar, Amaru? ―preguntó Pancara parpadeando muchas veces. Amaru no pudo evitar perderse por unos segundos en el conjunto de las pequeñas pecas que adornaban su nariz. ―Mi abuela Nicolasa me ha comentado que cuando ella era niña existía un pasadizo entre la cocina de esta casa y la casa vecina.
Silencio. Asombro. ―…y los llamé para que me ayuden a encontrarlo. Pero no tenemos mucho tiempo. Mis abuelos regresarán en un par de horas más. ―¿Qué esperamos? ¡Vamos!
La cocina era un espacio grande bañado por la luz del sol que a esas horas entraba a raudales a través de tres grandes ventanales. A un lado, a la derecha, había un pequeño espacio donde estaba la alacena, y todas las paredes tenían muebles de madera donde se guardaban platos, tazas, ollas y demás utensilios. Todo estaba impecablemente ordenado y limpio. ―Bueno, el desafío es encontrar algún espacio que conecte con el otro lado. Y lo debemos lograr sin hacer un gran desorden para que mi abu no se dé cuenta de nada ―indicó Amaru.
Los cuatro muchachos comenzaron a tantear el lugar. Abrieron las puertas de todos los muebles, movieron de su lugar el refrigerador y todo en la cocina, dieron golpecitos a las paredes, a ver si en algún lugar sonaba hueco. Pero fue recién cuando Pancara entró a la alacena que encontraron algo importante. Al fondo, detrás de las harinas que Nicolasa usaba para preparar sus masitas y cubriendo un pedazo de la pared, había un tablón de madera. Al retirarla, se hizo evidente un hueco como de 60 centímetros de ancho. Los cuatro muchachos emitieron una exhalación.
Les quatre jeunes commencèrent à explorer l’endroit. Ils ouvrirent les portes de tous les meubles, déplacèrent le réfrigérateur et tout dans la cuisine, donnèrent des petits coups dans les cloisons pour voir si certains endroits sonnaient creux. Mais ce fut quand Pancara entra dans le placard qu’ils trouvèrent quelque chose d’important. Au fond, derrière les farines que Nicolasa utilisait pour préparer ses pâtes, il y avait une planche en bois qui recouvrait le mur. En la retirant, ils virent un trou de soixante centimètres de large. Les quatre jeunes émirent un profond soupir.
―Yo voy primero ―se ofreció Wara y, sin esperar respuesta, entró gateando por el hueco. Le siguieron Amaru; luego Pancara y finalmente Julián. Para las chicas fue relativamente fácil caber por el espacio gracias a su estructura menuda; pero para los chicos fue un poco más dificultoso y necesitaron algunos minutos más para poder pasar por el estrecho hueco de la pared.
–J’y vais la première –proposa Wara. Sans attendre de réponse elle entra à tâtons dans le trou. Amaru, suivi de Pancara puis de Julián la suivirent. Pour les filles entrer dans ce trou s’avéra assez facile grâce à leur silhouette menue, mais pour les garçons ce fut un peu plus difficile. Ils eurent besoin d’un temps supplémentaire pour passer dans le trou étroit du mur.
Al poco tiempo, uno a uno fueron saliendo a una cocina similar a la de la casa de Amaru. Sin embargo, ésta se hallaba totalmente cubierta por una densa capa de polvo.
En peu de temps ils arrivèrent l’un après l’autre dans une cuisine identique à celle d’Amaru, sauf qu’elle était recouverte d’une épaisse couche de poussière.
Wara y Julián se pusieron a estornudar y toser. Chisla apareció pronto y estornudó también.
Wara et Julián se mirent à tousser et à éternuer. Chisla apparut rapidement et éternua aussi.
Tendremos que apurarnos, amigos ―dijo Amaru. ―Pero, ¿qué es lo que debemos encontrar? ―preguntó Pancara.
Amaru extrajo de su chamarra la libreta donde habían hecho las anotaciones. “Aprovechando la ausencia en la casa de al lado, los escondí en las paredes”, leyó. ―Yo creo que allí decía “paredes”. Está muy borroneado, pero todo el texto coincidiría con “paredes”. Y son las de esta casa: “en la casa de al lado” ―recorrió con la vista el lugar―. Tal vez lo mejor sería dividirnos y buscar en los diferentes ambientes a ver si encontramos algo.
Así lo hicieron. Cada quien fue a inspeccionar un lugar diferente dentro de la casa. Amaru fue directamente al espacio que calculaba era el que colindaba con su dormitorio. No tuvo que buscar mucho. Allí, delante de él, se veía la prueba de lo que había escuchado una noche tiempo atrás: en la gruesa pared de adobe había un hueco y directamente debajo, una pequeña montaña de adobes triturados. La persona que hizo el hueco seguramente habría huido rápidamente, pues allí mismo, sobre los escombros, estaba tirado un martillo.
El muchacho se aproximó al hoyo en la pared y limpió los escombros con la mano. Para gran sorpresa suya, sus dedos tantearon un objeto oculto dentro de la pared. Estaba parcialmente incrustado en el adobe, así que Amaru supuso que nadie lo habría sacado anteriormente de allí. Lo extrajo con mucho cuidado y lo colocó sobre el piso.
Le garçon s’approcha du trou du mur et nettoya les débris avec sa main. Á sa grande surprise, sous ses doigts il sentit un objet rond dans le mur. Il était partiellement incrusté dans la brique et Amaru supposa que personne ne l’avait jamais sorti de cet endroit. Il l’enleva avec grand soin et le mit par terre.
Se trataba del antiguo equipo de termoluminiscencia de Mariano. Mientras Amaru examinaba el aparato, en la otra habitación se escuchó un grito de Pancara.
C’était l’ancien matériel de thermoluminescence de Mariano. Pendant qu’Amaru examinait l’appareil, de l’autre chambre on entendit Pancara crier.
―¡Vengan!, ¡creo que encontré algo por acá!
Todos corrieron hacia donde ella estaba. Cuando llegaron, observaron el lugar hacia donde apuntaba con el dedo. ―Estoy casi segura de que esta pared tiene algún hueco en medio. He golpeado por todos lados y acá suena como diferente.
Todos hicieron la prueba y comprobaron que, evidentemente, en ese lugar sonaba a hueco.
Por unos minutos se miraron ofuscados. ¿Debían golpear la pared y romperla? ¿Qué encontrarían? ¿Con qué podrían romperla? ¿Tendrían el tiempo suficiente para hacerlo?
Amaru lo recordó de golpe: el martillo que había hallado sobre los escombros en la otra habitación. Lo trajo más que rápido y empezó a golpear la pared. Mientras lo hacía, recordó los ruidos que había escuchado aquella noche tiempo atrás. Sí: sonaban igual que ahora.
Poco a poco fueron cayendo trozos de adobe al piso, generando una nube de polvo alrededor. Otra vez estornudaron.
Todos observaban atentos a cada golpe que asestaba el muchacho. Entretanto, Pancara se arrastró nuevamente por el hueco que conducía a la cocina de su amigo. Fue y volvió un par de veces solo para comprobar si de casualidad no habían llegado los abuelitos. Pero afortunadamente no había nadie allí.
Ante la expectativa que causaba a todos lo que iría a ocurrir luego, Wara agarró la mano de Julián. Para él, esa ya era recompensa suficiente a toda la búsqueda que habían estado realizando.
Pocos minutos después, un hueco de mediano tamaño se veía en la pared. Los cuatro pudieron observar que ésta era muy gruesa, pues estaba compuesta por dos filas de adobes, una empalmada a la otra. Y en ese específico lugar, como si se tratara de un sándwich, se veía asomando un pedazo de tela colorida.
Quelques minutes plus tard on voyait un trou de taille moyenne dans le mur. Ils purent observer que le mur n’était pas très grand, il était fait de deux rangées de briques les unes mélangées aux autres. Et c’est justement à cet endroit, comme pris en sandwich qu’on put voir un bout de tissu coloré.
Wara fue retirando los escombros con sus pequeñas manos hasta despejar por completo la tela, que en realidad ―lo pudieron constatar un poco después― era un chullo con figuras altiplánicas.
Wara enleva les décombres avec ses petites mains pour dépoussiérer complètement le tissu, qui en réalité était un chullo7 avec des motifs de l’Altiplano8.
―¡Esperen!, es el chullo que vimos en la primera fotografía ―observó Pancara―. El chullo de Mariano…
–Attendez ! C’est le même chullo qu’on a vu sur la photo, le chullo de Mariano –observa Pancara.
Dentro, como si este fuera una bolsa, el chullo guardaba un objeto. La muchacha lo extrajo con sumo cuidado y lo puso en un lugar un poco mejor iluminado para poder observarlo entre todos.
Á l’intérieur du chullo, comme s’il s’agissait d’un sac il y avait un objet. La jeune fille l’enleva avec grand soin et le mit dans un endroit un peu plus éclairé pour que tous puissent l’observer.
Se trataba de una especie de plato circular, pesado. Completamente dorado.
C’était un plat long, lourd et entièrement doré.
―¿Ustedes creen que sea…
–Vous croyez que c’est…
―… de oro? ― Wara terminó la frase que su hermana había empezado.
–… de l’or ? –Wara finit la phrase que sa sœur avait commencé.
El objeto pasó de mano en mano y, entre todos, dictaminaron que, efectivamente, éste era de oro.
El objeto estaba adornado con doce volutas ―cada una de ellas con una piedra preciosa inmensamente azul en su centro― que se entrelazaban una a continuación de la otra y que estaban dispuestas en el borde interior. Un círculo menor, como un surco rojo, venía a continuación y, al centro mismo del objeto, una hermosa piedra redonda de color turquesa. ―Debe haber sido un objeto ritual ―afirmó Julián―. Las formas, los símbolos y las piedras preciosas seguramente tenían significados especiales. ―En la nota que hallamos, entre borrones se leía algo así como “disco ritual”. Se debe referir a este objeto ―recordó Pancara. Todos asintieron.
De pronto, se escuchó un ruido cercano. Era la puerta de la casa de Amaru cerrándose. ―¡Vamos! ¡Rápido! ―apuró a todos Julián.
Pronto estuvieron de vuelta los cinco en la cocina de Amaru. Chisla movía la cola, pues se daba cuenta de que era parte de algo muy emocionante, aunque no sabía exactamente de qué.
El corazón de Amaru latía a mil por hora, con el chullo y el disco ritual ocultos contra su pecho.
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