Brilla el sol
Despierto con el bullicio de la casa. Cuando miro mi reloj, ¡no puedo creer que sea casi mediodía! En algún momento de la noche me quité los auriculares, porque están hechos un revoltijo entre las sábanas y mi león de peluche. Descorro la cortina: el sol está en lo alto, y el día resplandece. No sé por qué, pero me siento feliz. Chequeo el celular. Hoy no hay mensaje de mamá. Oigo las voces de Seba y Luana, que están molestándose y riendo. Sonrío, me desperezo y me pongo un vestido azul corto de jean finito. Me ato el cabello en una trenza floja y dejo que algunos mechones se escapen y rodeen mi rostro descansado. Sé que para Doña Rosa este asado en familia es importante y quiero lucir lo mejor posible.
Se acerca un auto por la entrada. Me vuelvo a asomar por la ventana y veo que se baja Tony, Beatriz y Andrés. Ya están todos.
Une voiture s’approche de l’entrée. Je me penche à nouveau par la fenêtre et je vois Tony, Beatriz, Andrés en descendre. Ils sont tous là.
–La ensalada de frutas, ¿la dejo en la heladera, Rosita? –escucho preguntarle a Beatriz.
–Je laisse la salade de fruits dans le frigo Rosita ? –demande Béatrice.
–Sí, m´hija. Pero no hagas mucho ruido, que Natalia duerme.
–Oui ma p’tite, ne fais pas trop de bruit, Natalia dort encore.
¡Qué vergüenza! Entro al baño, me lavo la cara, me cepillo los dientes y cuando estoy por salir se filtra una conversación entre Conrado y Tony, por la ventana angosta del baño:
Quelle honte ! J’entre dans la salle de bain, me lave le visage, me brosse les dents et lorsque je suis sur le point de sortir, j’entends par la fenêtre étroite de la salle de bain une conversation entre Conrado et Tony :
–Pensar que ese terreno sería de mamá ahora…
–Quand je pense que le terrain aurait pu être à maman maintenant…
–Tony, hace años que no pensamos en eso. Ya está. Lo que pasó, pasó.
–Tony, on ne pense plus à ça depuis des années, laisse tomber c’est fini tout ça.
–Ya sé, es que todo se removió con la llegada de…
–Je sais, mais c’est qu’avec son arrivée tout est revenu…
–Sin dudas –lo interrumpió Conrado -pero ella no tiene nada que ver con los problemas de los mayores.
–Certainement, –l’interrompit Conrado –mais elle n’a rien à voir avec les problèmes des adultes.
–Sí, pero la muerte del viejo fue producto de tanto disgusto, y vos lo sabés. Lo que ella hizo…
–Oui mais tu sais, la mort du vieux nous a causé un tel chagrin. Ce qu’elle a fait…
–Eso no cambia nada del presente. Hay que mirar para adelante.
–Ça ne change rien au présent, il faut regarder devant maintenant.
Me remuevo, nerviosa. ¿Se referían a mí o estoy viendo fantasmas otra vez? ¡Dejá de pensar tanto!, me obligo. Levanto los hombros, y salgo a saludar a todos.
Fuera, Andrés y Sebastián están montando una madera larga sobre dos taburetes, bajo una anacahuita. Tony y Conrado se dirigieron a la zona de la parrilla y prenden el fuego, mientras que Luana, Beatriz y Doña Rosa sostienen cubiertos, un mantel largo de hule, y una pila de platos, esperando a que la mesa quede firme. –¡Dormilona! –me grita Luana cuando ve que me asomo por la galería. Los demás se giran y sonríen. –Si querés, m´hija, ya que estás en la cocina, podés ir cortando el pan flauta en rodajas. Hay dos paneras en el cuarto cajón debajo de la encimera –me dice Doña Rosa. –¡Voy a ayudarte! –grita Luana, mientras estira apuradamente el mantel de hule sobre la tabla. Se acerca trotando, y me guiña un ojo. –No digas nada, Nati, se te ve en la mirada. ¡Estás metidísima con Javier! –exclama, tomando las rebanadas de pan que voy cortando sobre una tabla de madera, y acomodándolas en una panera. –Nada que ver… –¿Nada que ver? Ejem… Me enteré que te invitó a ir al arroyo Solís y le dijiste que sí. Me pongo roja como un tomate. –Es solo porque quiero seguir conociendo la zona… –Sí, claro –se burla Luana, y me hace reír -¡Aflójate, y viví el presente! ¡Que viva el amor! –exclama, abriendo los brazos, lo que provoca que estallemos en risas. Luana es de las personas más divertidas que he conocido.
Seguir tu sueño
Nos acomodamos alrededor de la larga mesa. Por suerte la anacahuita da buena sombra, porque el calor está insufrible. Siento cómo me recorren gotas de sudor por entre los pliegues del vestido, y cómo se me pegan a la nuca los cabellos que no llegan a enredarse en la trenza.
La mesa está orientada al campo y las sierras.
Beatriz sirve dos whisky y se los alcanza a Conrado y Tony que charlan frente a la parrilla, sudorosos, mientras cortan chorizos y morcillas en tablas que traen a la mesa. –El asado lo estamos aguantando un poco más –dicen. –¡Están derritiéndose ahí al lado del fuego! – se queja Doña Rosa. –Sarna con gusto no pica5, Tata –intervino Seba, y su padre le da la razón, con una palmadita en la espalda. –¡Está todo buenísimo! –exclama Lu, que se prepara un pan con chorizo. Levanto la vista y capto a Luana haciéndole un gesto a Andrés, y a él asintiendo, nervioso. Entonces se levanta, toma un vaso y lo golpea con un tenedor. El sonido produce un silencio absoluto.
–Familia… -empieza diciendo –Quiero aprovechar que están todos para participarlos de una decisión. Es una decisión muy meditada y que espero reciba el apoyo de ustedes, por más que puedan no estar de acuerdo
–Je profite que toute la famille soit là pour vous informer d’une décision –commence-t-il par dire. –C’est une décision mûrement réfléchie que j’espère vous approuverez, même si vous ne pouvez pas comprendre
–dice, mirando a sus padres -Sé que su sueño siempre fue que estudiase una carrera. Y, ahora, que sea ese gran veterinario que se imaginan.
–dit-il en regardant ses parents– je sais que vous avez tous rêvé que je fasse des études et que vous m’avez tous imaginé vétérinaire.
Tony y Beatriz cruzan una mirada. Andrés se levanta la manga de su remera, y deja ver el tatuaje que tanto le llamó la atención a Luana el otro día. Son dos iniciales entrelazadas: A C.
Tony et Beatriz se regardent. Andrés soulève la manche de son t-shirt et montre le tatouage qui avait attiré l’attention de Luana: deux initiales: A C.
–¿Volviste con Carolina? –pregunta Bea -¿Pero qué tiene que ver Carolina con ser veterinario? No entiendo.
–Tu es revenu avec Carolina ? –demande Bea. –Qu’est-ce qu’elle a à voir avec les études de vétérinaire ? Je ne comprends pas.
Él respira hondo, y anuncia:
Il respire profondément et annonce :
–Mamá, papá, familia. Voy a dejar la Facultad. Caro y yo nos vamos a instalar acá.
–Maman, papa et vous tous, je vais arrêter la fac. Avec Caro on va s’installer ici.
–No hagas locuras, hijo. ¡Podés seguir con Carolina y podés seguir estudiando la carrera!
–Ne fais pas de folies mon fils, tu peux rester avec Carolina et poursuivre tes études.
–Papá: dejo la carrera porque lo que yo quiero de verdad es tener un refugio de animales. Tengo los conocimientos básicos para curarlos y criarlos. Para buscarles hogares. Y, lo más importante, tengo el apoyo de Caro.
–Papa j’ai arrêté mes études parce que la seule chose que m’intéresse c’est d’ouvrir un refuge pour animaux. J’ai les connaissances nécessaires pour les soigner et les élever, pour leur trouver un foyer. Et le plus important, c’est que j’ai l’accord de Caro.
–Pero, ¿de qué van a vivir? Un refugio es muy sacrificado. Y las cuentas ¡hay que pagarlas todos los meses, Andrés! –exclama Beatriz, con una expresión atónita.
–Mais de quoi allez-vous vivre ? Un refuge c’est beaucoup de sacrifices, et il y a des factures à payer tous les mois Andrés ! –s’exclama Beatriz complètement ahurie.
–Eso es verdad, ma, pero ¿sabés qué? Me voy a sentir útil y feliz en mi espacio. Caro y yo decidimos emprender esto juntos. Buscar donaciones, plantar una huerta, tener algunas gallinas, vender huevos… Nos la vamos a arreglar bien.
–C’est vrai maman, mais tu sais, je vais me sentir heureux et utile ici. Avec Caro on a décidé de faire ça ensemble. On va trouver des subventions, planter un verger, avoir des poules, vendre des œufs…ça va bien se passer.
Tony niega, cabizbajo, y Beatriz continúa con los ojos abiertos como dos platos.
De repente, alguien empieza a aplaudir. Son las palmas de Sebastián. Lo sigue Conrado, y se le une Luana. Yo no me animo a meterme. No soy parte de la familia, pero de serlo, creo que también lo hubiese hecho.
Conrado se pone de pie y dice: –Hay que tener coraje y valentía para seguir los sueños. Vos tenés ambas. Brindo por eso. Los ojos de Andrés se humedecen. –M´hijo, tenés mi bendición. Yo sabía que esto iba a pasar. Tenés 19 años, vas a necesitar ayuda, pero también tenés mucho para ofrecer. La vida es sabia. ¡Salud! –exclama Rosa, y todos levantamos el vaso.
Conrado, Seba y Luana abrazan a Andrés, y de repente él clava la vista en sus padres, que tienen los ojos puestos sobre el mantel. La ansiedad porque lo respalden se trasluce en su mirada. –¿Mamá? ¿Papá? –pregunta. –Hubieras sido el primero de la familia en tener un título y para nosotros es… Es tan… –intenta decir Tony. –Importante –termina Beatriz –Pero te miro, Andrés, y recuerdo a ese niño que eras, tan compañero y humano, que curaba a cada paloma que encontraba con el ala rota, que traía a casa animalitos heridos para darles amor… Te transformaste en un hombre, pero seguís siendo ese ser sensible al que amamos, y estás peleando por ser fiel a vos mismo –dijo, suspirando. –Es difícil para tu padre y para mí, lo admito, pero tenemos que dejar de proyectar nuestros deseos en vos –dijo, tomando la mano de su esposo. Levantó el vaso: -Por tu felicidad, hijo.
Andrés se acercó a sus padres, y aunque Tony aún está algo reticente, los tres se funden en un abrazo.
–¡Hey! –grita Luana, cortando la escena tan emotiva -¡se les va a pasar el asado! A mí me gusta jugoso, no me vengan con una tira carbonizada, ¿eh?
–Hé! –cria Luana, mettant fin à cette scène émouvante –Le barbecue va griller ! Moi j’aime bien quand c’est juteux, ne me servez pas un morceau carbonisé hein !
Las risas vuelven a la mesa, y Tony se aproxima a la parrilla:
Tout le monde se mit à rire et Tony alla voir les grillades.
–Si quieren ir trayendo las ensaladas, esto ya está para servir –dice dando vuelta los cortes de asado con un tenedor largo.
–Allez chercher les salades si vous voulez, c’est prêt à être servi –dit-il en en retournant les grillades avec une grande fourchette.
La mentira y la verdad
Beatriz, Luana, Seba y yo charlamos y traemos las ensaladas a la mesa. –¡A comer! –exclama Conrado, abriéndose paso entre los comensales, y colocando una enorme fuente con diversos tipos de corte vacuno. –Hay para todos los gustos, poco hechos, bien sequitos, asado de tira, pulpón de vacío…
Me sirvo ensalada mixta mientras escucho el galopar de los caballos en el campo lindero. Me parece increíble estar en un sitio así cuando, hasta hace pocos días atrás, mi vida era la ciudad. Es como si fuesen dos mundos incapaces de tocarse.
Seba habla sobre organizar una acampada en las sierras este verano, y Andrés le dice que tienen que extremar cuidados porque es cuando más salen las víboras.
A mí me fascinaría ir. También pescar a la encandilada con ellos, como sugirió Tony aquel día. Y, claro, conocer el arroyo Solís con Javier…
Pero sé que no hay planes a futuro para mí en este lugar, con esta gente tan querida. Pensar en esto me entristece. Sacudo los pensamientos negativos y trato de concentrarme en el presente, disfrutando lo que hoy tengo. Veo que Conrado espera una respuesta. –¿Qué? Perdón, estaba con la mente en otro lado –me excuso. –Que este año tenés que ver los fuegos artificiales de fin de año desde lo alto del cerro San Antonio de Piriápolis. Nosotros vamos como una tradición familiar. –Gracias de verdad por tomarme en cuenta… -carraspeo, incómoda- Adoraría ir, pero mi mamá seguro me llama para volverme antes. –Eso no va a pasar, Natalia –replica Conrado, con una voz tan cargada de ternura que me eriza la piel. Miro a mi alrededor: todos están observándome, en silencio.
Percibo que algo inmenso está por suceder y que no lo puedo frenar, ni siquiera sé si lo quiero detener. –¿Qué…? ¿Qué quiere decir eso? –logro preguntar, temblorosa. Me tomo el cuerpo con ambos brazos, a pesar del calor. Un escalofrío me recorre entera -¿Mi mamá está bien? ¿Ella…?
Intento seguir hablando, pero la voz se me seca antes de formarse y salir por mi garganta. Me muerdo el labio inferior, y siento el gusto a la sangre. –No tengas miedo, m´hijita querida –me dice Doña Rosa, que se levanta con dificultad, me mira a los ojos y me toma de las manos. –Tu mamá está internada, Natalia. Pero está bien. Va a estar mejor. –Pppero… ¿Pero ustedes cómo saben eso? –balbuceo. –Mírame –pide Doña Rosa, acariciándome las mejillas y acercando su rostro al mío –Mírame el contorno de la boca. La forma de los ojos. La recorro con la vista lentamente, y voy entendiendo sin poder creerlo. Voy captando lo que siempre, desde que la vi, supe en mi interior y en mi subconsciente. –Sí –dice, asintiendo –Tu mamá es mi hija. Es mi hija del medio. Me tomo la nariz con dos dedos e intento frenar el shock que nace desde adentro. –Seba, Andrés y Luana, son tus primos. Conrado, Tony y Beatriz son tus tíos. Y yo, tu abuela. Tu “tata”, o como me quieras llamar –exclama, y se le quiebra la voz. –Es que… Es que debe de haber una confusión, Doña Rosa. La familia de mamá murió en un incendio…-murmuro, presa del desconcierto. Ella niega con la cabeza.
–La verdad es que tu mamá huyó de casa de jovencita. Embarazada. La pobre heredó la enfermedad que tenía mi esposo Bebo, tu abuelo. Las buscamos todos estos años, m´hija.
–La vérité c’est que ta maman s’est enfuie de la maison très jeune. Enceinte de toi. La pauvre a hérité de la maladie de ton grand-père Bebo, mon mari. On l’a cherchée pendant toutes ces années ma p’tite.
La vista se me comenzó a nublar. Siento que me despego de mi cuerpo, y que alguien más, que no soy yo, está sentada en esta silla, ocupando mi cuerpo.
Ma vue commençe à se troubler. Je sens que je me détache de mon corps, et que quelqu’un qui n’est plus moi est assis sur cette chaise et occupe mon corps.
No puedo razonar. Mi corazón late desbocado y el llanto se acumula en mis ojos. Luana y Seba se acercan, con cautela. Luana apoya su rostro en mi espalda.Tony, Conrado, Beatriz, Andrés…
Je n’arrive pas à penser. Mon cœur bat la chamade et les larmes s’accumulent dans mes yeux. Luana et Seba s’approchent, tout doucement. Luana pose son visage contre mon dos. Tony, Conrado, Beatriz, Andrés…
Todos se unen a mí.
Tous, ils m’entourent.
De repente, estoy rodeada por tantos brazos que me siento poderosa, y dejo que las lágrimas fluyan.
Et je suis soudain entourée par tant de bras, je me sens puissante et laisse mes larmes glisser.
Porque fluyen sin dolor.
Parce qu’elles glissent sans douleur.
Fluyen porque así debe de ser.
Elles glissent sur mes joues parce que c’est comme ça que ça doit se passer.
Y hay mucho que quiero y necesito averiguar pero en este segundo solo debo absorber lo único trascendente: tengo una familia.
Il y a beaucoup de choses que j’ai besoin de savoir, mais à cet instant, il n’y a qu’une seule chose de transcendant : j’ai une famille.