Un poco celosa
La noche anterior me costó conciliar el sueño. Los pensamientos iban y venían. Cuando finalmente miré el reloj eran las siete de la mañana. Doña Rosa ya trajinaba con ollas y sartenes en la cocina. Antes de levantarme, revisé el celular. Mamá me había escrito: “TQM”4. Saber de ella, aunque fuesen a través de esos mensajes breves, me llenaba de paz. Le contesté con un audio, aunque sabía que probablemente no lo escuchase de inmediato.
Deslicé el dedo entre los contactos y me detuve en Verónica. No sé si la podré perdonar alguna vez pero es difícil creer que ya no seamos más las amigas que fuimos. Sentí añoranza de nuestra amistad y de todo lo que compartimos de pequeñas.
Je faisais glisser mon doigt sur les contacts et m’arrêtai sur Verónica. J’ignorais si je pourrais lui pardonner un jour, mais il m’était difficile de croire que nous ne serions plus amies comme avant. Je me sentis nostalgique de cette amitié et de tout ce que nous avions partagé depuis notre plus jeune âge.
Finalmente me vestí con un short de jean y una musculosa, y me até el cabello.
Finalement je mis un short en jean et un débardeur et m’attachai les cheveux.
Saludé a Doña Rosa con un beso y le pregunté por Luana.
Je dis bonjour à Doña Rosa avec un bisou et lui demandai où était Luana.
–Dormida, como un tronco. ¡Pero dejá que llegue Sebastián y vas a ver, m´hija! Esos dos son un caso. Seba y su padre están al llegar. Son tempraneros, como yo. Y ya veo que como vos también, ¿eh? –dijo, sonriéndome -Hacete el desayuno. Ya sabés dónde está todo. –Gracias, Doña Rosa –contesté, tomando una taza grande y sirviéndome café caliente. No tenía hambre. Las tortas fritas de la tarde anterior estaban exquisitas pero creo que comí demasiadas y me cayeron fatal. Por la ventana, vi una camioneta blanca estacionar frente al galponcito. –Llegaron –anunció Doña Rosa, limpiándose las manos en el delantal y saliendo a la galería, hacia donde la acompañé. Conrado, el hijo de Rosa es morocho, con poco pelo y grandes entradas, mientras que Sebastián es más bien rubio y lleva el pelo largo por los hombros, al estilo surfista. Tiene los pómulos llenos de pecas, los ojos verdosos y cargaba una mochila de acampar.
–¡Viejita! –exclamó Conrado, abrazando a su madre con afecto. -Vos debés de ser Natalia. ¡Bienvenida! –me dijo, dándome un abrazo y un leve pellizcón en la mejilla.
–Ma vieille maman –s’exclama Conrado en prenant avec affection sa mère dans ses bras. -Toi, tu dois être Natalia- me dit-il en me prenant dans ses bras et en me pinçant la joue.
–No le hagas caso a mi viejo –intervino Sebastián –es un alma emotiva –agregó, peleador pero mirando a su papá con profunda admiración. –Yo soy Seba –se presentó, dándome un beso en el cachete –Mi prima ya me habló de vos.
–Ne fais pas attention à mon vieux –dit Sebastián- il est un peu émotif –ajouta-t-il un peu taquin, mais en regardant son père avec une profonde admiration. Il se présenta en me faisant une bise sur la joue –moi c’est Seba, ma cousine m’a déjà parlé de toi.
–Hablando de Luana, no me digas que está dormida… –dijo Conrado.
–Etant donné qu’on parle de Luana, ne me dis pas qu’elle dort encore… –dit Conrado.
Sebastián se frotó las manos e hizo una mueca divertida.
Sebastián se frotta les mains et fit une moue amusante.
-¡No armes lío, Sebita! –le advirtió Rosa al verlo entrar a la cabaña.
–Ne la cherche pas Seba! –le prévint Rosa en le voyant entrer dans le chalet.
Conrado sostenía varias bolsas que bajó de la camioneta.
Conrado portait plusieurs sachets qu’il sortait de la camionnette.
–¡Acá tengo el mejor asadito para mañana! –exclamó.
–J’ai les meilleures grillades du monde pour demain ! –dit-il.
–Vamos a guardar todo en la heladera, m´hijo.Ambos entraron, pero la puerta-ventana quedó semi abierta, por lo que pude escuchar la siguiente conversación entre los dos: –…así que aprovechamos y lo pasamos a buscar a Andrés, así no tenía que venirse en el ómnibus. –¿Y de “lo otro” que se sabe? –preguntó Rosa, bajito. –Eso te lo cuento después, cuando estemos a solas –contestó él, también en un murmullo -¡Paren, los dos! –gritó a Luana y Seba, que parecían estar en una guerra de almohadas en el dormitorio de Doña Rosa.
Me da vergüenza admitirlo, pero me dieron celos.
Debe de ser lindo tener primos, y llevarte tan bien.
Sierra de las Almas
Conrado revisó su celular, que vibraba a su lado, y levantó la vista:
Conrado regarda son portable qui vibrait à côté de lui et leva les yeux.
–Dice Andrés que le acaban de llevar un cachorrito abandonado –anunció, y de inmediato Luana se deshizo de Seba y se acercó a su tío.
–Andrès dit qu’ils viennent de trouver un chiot abandonné –annonça-t-il. Luana s’éloigna immédiatement de Sebastián et s’approcha de son oncle.
–¡Vamos! ¡Lo quiero conocer! –rogó.
–Allons-y ! Je veux le voir ! –dit-elle.
-Acórdate que vos ya tenés dos, Lu. No te encariñes… Tus padres no van a dejarte tener otro más -le aconsejó Seba.
–Lu, tu en as déjà deux, ne l’oublie pas. Ne t’attache pas trop, tes parents ne voudront pas d’un troisième –l’avertit Sebastián.
–Sí, pero Cucho y Pancho están viejitos, pobres… ¡Capaz hasta les hace bien tener un cachorrito con ellos!
–Oui mais Cucho et Pancho sont un peu vieux les pauvres…Peut-être qu’un chiot leur fera du bien !
–¡Siempre quise tener un perro! ¡Qué suertuda que vos ya tengas dos! –dije.
–J’ai toujours voulu avoir un chien. Quelle chance tu as d’en avoir deux ! –lui dis-je.
–Entonces convenzamos a mis padres de que vos lo cuidarías…
–Alors il faut convaincre mes parents que tu t’en occuperas….
–¿Cómo? Andá a saber si no me voy mañana o pasado…-refunfuñé.
–Comment ? Mais je ne sais même pas si je pars demain…. –rouspétai-je.
–Bueno, pero es solo para convencerlos, porque yo los cuido a los tres sin problemas. ¡Daleeee, por favor! –pidió, arrodillándose y arrugando la boca.
–Mais c’est juste pour les convaincre, parce que moi je m’occupe des trois sans problème. Alleeez, s’il te plaît ! –demanda-t-elle en se mettant à genoux et en faisant la moue.
–Está bien. ¡Vamos!
–D’accord, allons-y !
–Yo me quedo, que tengo que desarmar la mochila –dijo Seba.
–Moi je reste, il faut que je vide mon sac –dit Seba.
Partimos hacia lo de Luana en las bicicletas después de avisarle a Doña Rosa, y llegamos en diez minutos.
Nous allâmes à vélo après pour contenter Luana, après avoir prévenu Doña Rosa. Nous y arrivâmes en dix minutes.
Bilu
El almacén estaba abierto pero vacío. Entramos por el costado y apoyamos las bicicletas en la pared, junto a una pila alta de leños secos. Dos perros, uno flaco y el otro petiso, vinieron a recibirnos moviendo la cola. Luana los acarició y me acuclillé a hacerles unos mimos. Cucho y Pancho son preciosos, y sí, están viejitos. Se les nota en la mirada y en la poca agilidad de sus movimientos.
Le magasin était ouvert mais vide. Nous passâmes par le côté et posâmes les vélos contre le mur, juste à côté d’une pile de bois sec. Deux chiens, l’un maigre et l’autre nain vinrent nous voir en remuant la queue. Luana les caressa et je m’agenouillai pour leur faire quelques caresses : Cucho et Pancho sont mignons, mais c’est vrai qu’ils sont très vieux. Ça se voit dans leur regard et dans leurs mouvements peu agiles.
–Pasá –me invitó Luana, haciendo un gesto hacia la puerta trasera, cerrada con un mosquitero.
–Entre –m’invita Luana en me montrant la porte de derrière, fermée par une moustiquaire.
–Permiso –dije, y enseguida apareció Beatriz, apuntando a Luana con el dedo índice: -No me vengas a convencer de quedártelo, Lu, que te conozco –entonces me mira: –¡Natalia! ¡Qué lindo que viniste! –dijo, dándome un beso –Espero que mi hija no te esté volviendo loca… Pero bueno, supongo que no me vienen a ver a mí –exclamó, riendo –Pasen. ¿Quieren un jugo?
–Tu permets –dis-je, et à ce moment-là Beatrice apparut en pointant Luana avec son index : –N’essaie pas de me convaincre de la garder, Lu, je te connais– alors elle me regarda : –Natalia ! C’est sympa d’être venue !– dit-elle en me faisant la bise –j’espère que ma fille ne te rend pas trop folle… Mais bon je suppose que vous êtes venues me voir– dit-elle en riant. –Entrez ! Vous voulez un jus de fruits ?
–¡Sí, ma! Hace un calor espantoso –contestó Luana, tomándome del brazo y arrastrándome hacia el comedor, donde me encontré con la criatura más hermosa que vi en la vida. El cachorrito estaba sobre una manta, dormido como un bebé.La panza le subía y bajaba con cada respiración.
–Oui m’man, il fait une chaleur terrible –répondit Luana en prenant mon bras et en me tirant vers la salle à manger, où je vis la plus jolie créature du monde. Le chiot était sur une couverture et dormait comme un bébé. Son petit ventre montait et descendait à chacune de ses respirations.
Tiene las orejas caídas y el lomo peludo, con manchas blancas y amarronadas.
Era tal mi enamoramiento que apenas me percaté que a su lado había un chico. –Este es mi hermano, Andrés –lo presentó Luana, después de besarlo –Ella es Natalia –dijo. Me acerqué a saludarlo, y él me dio la bienvenida. Es tan cariñoso como su hermana. Tiene las mismas facciones de Tony, pero a diferencia de su padre, que es casi pelado, luce un cabello abundante que usa largo y atado en la nuca. Debajo de su oreja, vi un pequeño tatuaje: el símbolo del ying y el yang. Nos sentamos con las piernas cruzadas y acariciamos al cachorrito. Beatriz nos trajo el jugo y se despidió para ir a atender el almacén. –¿Qué nombre le ponemos? –preguntó Andrés –Porque los días que se quede acá, tenemos que llamarlo de alguna manera, ¿no? Al menos hasta que lo adopten. Andrés tiene una cadencia al hablar que transmite sosiego, calma. Puedo entender lo que dijo Doña Rosa, que esté extrañando mucho. No me lo imagino en plena capital, entre ruidos constantes, bocinas, aire viciado… –¿Alguna idea, Nati? –preguntó Luana, que por primera vez me llamó por mi diminutivo, y me hizo sentir integrada. –Yo siempre soñé con tener un perrito, y en mi imaginación lo llamaba “Bilu” –comenté, restándole importancia. Era evidente que la opinión de alguien que estaba de paso, como yo, no iba a ser tenida en cuenta… –Es un lindo nombre. Además en charrúa5 significa “bello”, “hermoso”. Quedó bautizado –decidió Andrés.
Bilu se sacudió y Andrés se estiró para acomodarlo. La remera blanca que llevaba puesta, con el movimiento, dejó al descubierto un tatuaje en su antebrazo. Luana lo observó fijamente. Andrés, al darse cuenta, se puso rojo. –¿Es lo que yo pienso? ¿Significa lo que yo creo que es? –Puede ser. Mañana en el asado en lo de Tata voy a contarles algo. –Odio que me trates como si no pudiese guardar un secreto – se quejó Luana. –No dije eso, Lu. Pero es una decisión que quiero informar frente a toda la familia.
Los ladridos de Pancho y Cucho anunciaron la llegada de alguien. La puerta mosquitera se abrió, dando paso a Marcos y Javier.
Les aboiements de Pancho et Cucho annoncèrent l’arrivée de quelqu’un. La porte moustiquaire s’ouvrit laissant passer Marcos et Javier.
–Nos enteramos que hay un nuevo miembro en la familia –dijo Marcos, que cruzó una mirada con Luana. Javier, en tanto, callado al igual que yo, quedó detrás de Marcos, mirándome de reojo. Se tocó el cabello, y se quitó el jopo que le caía sobre el rostro con nerviosismo. Creo que también yo estaba nerviosa, porque las mejillas me comenzaron a arder de repente, y el corazón me latía como si hubiese corrido varias cuadras.
–On a appris qu’il y a un nouveau membre dans la famille –dit Marcos dont le regard croisa celui de Luana. Javier, quant à lui, silencieux comme moi, resta derrière Marcos en me regardant en coin. Il toucha ses cheveux et releva nerveusement une mèche qui tombait sur son visage. Je pense que moi aussi j’étais nerveuse, parce que mes joues commencèrent soudainement à me brûler et mon cœur battait comme si j’avais couru plusieurs kilomètres.
–Ojalá, pero no tengo demasiadas esperanzas de que dejen que me lo quede –respondió Luana.
–Oh là là, il y a peu de chance qu’on me laisse le garder –répondit Natalia.
Bilu despertó y movió el hocico varias veces, observándonos curioso. Meneó el rabo, juguetón y ladró con un chillido que nos hizo estallar en risas. Andrés le colocó un recipiente con agua y nos pidió que lo cuidásemos. Él saldría por un par de horas, dijo. Marcos se sentó junto a Luana, que sostenía a Bilu a upa, aunque él levantaba la patita, juguetón, y ladraba.
Bilu se réveilla et remua son museau plusieurs fois en nous observant avec curiosité. Joueur, il remua aussi la queue et aboya avec un couinement qui nous fit éclater de rire. Andrés lui emmena un bol d’eau et nous demanda de nous en occuper. Il devait s’absenter deux heures. Marcos s’assit près de Luana. Elle avait Bilu, joueur sur ses genoux, il levait la patte et aboyait.
–Quiere salir –dijo Marcos –pero supongo que hasta no darle las vacunas…
–Il veut sortir –dit Marcos –mais je pense que tant qu’il n’aura pas les vaccins…
–Va a tener que entretenerse acá adentro –sostuvo Luana –Uy, creo que se hizo pis. ¿Me traen el balde con agua y un pañito de los que tiene mi hermano, en el segundo cajón del aparador, que son para las mascotas ? Entre Marcos y Luana, lavaron el piso y frotaron con cuidado a Bilu.
–Il va falloir qu’il fasse ses besoins à l’intérieur –affirma Luana –Aïe, je crois qu’il a fait pipi. –Vous m’amenez un seau et une serpillère ? C’est dans le tiroir de la commode où mon frère met les affaires des chiens.
–¡Hey! ¡Ustedes dos! –exclamó Luana -Ya que están ahí sin hacer algo útil, ¿Podrían ir hasta la farmacia y traerme los comprimidos para el reflujo? Estoy con el estómago un poco revuelto –se quejó. Pero yo la miré y vi que ella me hacía un gesto de complicidad, lo que me provocó que la sangre se me agolpase en las mejillas. –No pongas esa cara –dijo –Son sólo cuatro cuadras –agregó, como si mi mueca fuese por pereza, cuando ella y yo sabíamos que era porque estaba buscando a toda costa que Javier y yo estuviésemos a solas.Dos tímidos
Caminamos uno al lado del otro sin hablar durante toda la primera cuadra. Él miraba al frente y yo también, aunque estudiaba su perfil con disimulo. –Cuidado –me dijo, de repente, extendiendo un brazo frente a mi cuerpo –Estás por pisar un desnivel.
Logré articular un agradecimiento, y después tomé coraje: –Perdón que sea tan seca… Es que a veces me sale la timidez y los que no me conocen pueden pensar que es arrogancia. Pero no es así. Él me miró de reojo, y sonrió. –Te entiendo. Me pasa lo mismo –afirmó, encogiéndose de hombros y llevándose las manos a los bolsillos de su jean rasgado en las rodillas. –Tu hermano es súper extrovertido… –¡Uy, sí! Somos polos opuestos. Mi hermana Fiorella es la más extrovertida de la familia. Marcos y ella son los que no paran de hablar un segundo en casa, y mamá les pide que se callen por un rato para que los demás descansemos –dijo, y nos reímos. –No sabía que tenían una hermana. –Sí, es chiquita. Tiene seis años. ¿Y qué tal Bella Vista? ¿Ya lo conocías? –La verdad que no. Y me encanta este sitio pero… –Pero? –insistió, ante mi gesto dubitativo. –Pero no lo puedo disfrutar del todo. Es decir, me gustaría estar acá sabiendo qué planes tiene mi mamá para el futuro –dije, y él frunció el ceño –Mi madre me mandó a este lugar sin explicarme nada. Prácticamente vine con lo puesto y algo más, lo que pude meter en el bolso. Salí a las apuradas de casa y acá estoy.
La quietud de la calle se interrumpió con un movimiento brusco de entre los arbustos. Quedé paralizada. El corazón me bombeó a mil. Entonces Javier gritó: –Ramiro, ¡te acabo de ver! ¡Salí ya de ahí! –¿Ramiro? –pregunté, con voz seca. Javier sonrió: –Ramiro es vecino nuestro, y es el mejor amigo de Fio. Los dos se la pasan escondiéndose en los bosques y entre los arbustos. Llevan la merienda y se pasan rato largo –dijo, encogiéndose de hombros –Son niños. Es su manera de divertirse.
Entre los arbustos, efectivamente aparecieron dos niños, que me observaron con muchísima curiosidad. La nena, peinada con dos trenzas a los costados de su rostro, tenía la cabeza gacha y una sonrisa pícara. El varón, un poco más alto que ella, clavaba un palo largo en el suelo de tierra y balastro.
Deux enfants sortirent de derrière les arbustes et m’observèrent avec beaucoup de curiosité. La petite, coiffée de deux tresses qui encadraient son visage baissait la tête et avait un sourire espiègle. Le garçon, un peu plus grand qu’elle, plantait un long bâton dans le sol de terre et de ballast.
–No voy a rezongarlos esta vez. ¡Pero dejen de andar asustando a la gente!
–Je ne vais pas encore vous gronder, mais arrêtez de faire peur aux gens !
–No le cuentes a mamá.
–Ne dis rien à maman.
–Está bien, si se van ahora mismo a casa.
–D’accord, mais seulement si vous rentrez tout de suite à la maison.
–¿Ustedes estuvieron el miércoles escondidos en el bosque de eucaliptus cuando yo pasé caminando con Doña Rosa? –pregunté, de repente.
–C’est vous qui vous cachiez mercredi dans le bois d’eucalyptus pendant que je marchais avec Doña Rosa ? –demandai-je précipitamment.
Fiorella miró a Ramiro con expresión sorprendida, y él contestó:
Fiorella, surprise, regarda Ramón qui répondit :
–Queríamos saber cómo eras.
–On voulait juste voir comment tu étais.
–Sos relinda –afirmó Fiorella, interviniendo por primera vez –Parecés una princesa.
–Tu es très jolie –intervint pour la première fois Fiorella. –Tu ressembles à une princesse.
–¡Vámonos! –urgió Ramiro, y Fiorella salió corriendo tras él.
–Allez on y va –pressa Ramón, et Fiorella partit en courant derrière lui.
No podía creer que al fin había descubierto el misterio de quienes me espiaban por entre los arbustos y bosques… ¡ni que eran dos niños inocentes!
Je ne pouvais y croire : j’avais enfin découvert le mystère des gens qui m’épiaient dans les bois… et c’était des enfants innocents !
Al poco rato, salimos de la farmacia y emprendimos el regreso a lo de Luana.
Au bout d’un moment, nous sortîmes de la pharmacie pour revenir chez Luana.
Las cuatro cuadras se hicieron demasiado cortas. Hablamos de Bilu y del liceo. Cuando me quise acordar, habíamos llegado, y me apenó no tener más tiempo para seguir charlando.
Les quatre pâtés de maison furent trop courts. Nous parlâmes de Bilu et du lycée. Quand je voulus me décider, nous étions déjà arrivés, je fus peinée de ne pas avoir plus de temps pour continuer à parler.
Vi que Javier titubeaba antes de entrar. –¿Todo bien? –le pregunté. Él carraspeó, incómodo: –Si querés conocer un poco más de la zona, puedo llevarte hasta el arroyo Solís cualquier día que te quede bien, y si tenés ganas, claro. –Me regustaría. –Perfecto. ¿Arreglamos por mensaje?
Nos intercambiamos los números y entramos.
A partir de ese momento, volvimos al mismo nivel de timidez del inicio. Con gente en la vuelta, siento que él y yo somos dos tortugas que se esconden bajo su caparazón.
Se hizo de noche. Javier y Marcos me acompañaron en bici hasta casa, y nos despedimos agitando los brazos.
Conrado y Doña Rosa lavaban lechugas y tomates, colocándolos en bols grandes cuando abrí la puerta vidriada de la galería y entré en la cocina. En la olla, el agua borbotea entre papas y zanahorias, y varias latas de arvejas sobre la mesada indicaban que mañana, en el asado habría ensalada rusa.
Conrado et Doña Rosa lavaient la laitue et les tomates et les plaçaient dans de grands plats lorsque j’ouvris la porte vitrée de la véranda pour entrer dans la cuisine. Dans la marmite, l’eau bouillait entre les patates et les carottes, et plusieurs boîtes de petits pois indiquaient que le lendemain on allait manger une salade russe.
Me lavé las manos, y me ofrecí a ayudarlos, aunque sólo quería recostarme a escuchar música y pensar en Javier: su perfil, su timbre de voz, la manera en que se mueve, y sobre todo, cómo me mira cuando piensa que no lo estoy viendo.
Je me lavai les mains et proposai de les aider même si j’avais très envie d’aller m’allonger pour écouter de la musique, penser à Javier, à son profil, à sa voix, à sa manière de bouger et surtout à son regard lorsqu’il croit que je ne le vois pas me regarder.
–Andá a descansar, m´hija, que mañana esto va a ser un barullo con toda la familia en casa para la parrillada. ¡Ah! ¿Cenaste? Porque si tenés hambre, hay pizza en el horno –dijo Doña Rosa.
–Va te reposer la p’tite, demain ça va être un bazar avec toute la famille à la maison pour le barbecue. Ah ! Tu as dîné ? Parce qu’il y a de la pizza dans le four si tu as faim. –dit Doña Rosa.
–No, no, gracias. Comimos mucho en lo de Luana.
–Non, non merci, on a beaucoup mangé chez Luana.
Me despedí de ambos, entré en mi cuarto y cerré la puerta. Me puse la remera grande con la que duermo, me tiré en la cama y miré mi celular. Tal como imaginé, había mensajes de Luana, con chistes acerca de Javier y yo. Sonreí en la oscuridad, mientras le preguntaba por Bilu. “Duerme. Te veo mañana en lo de Tata”, –me escribió.
Je leur dis bonne nuit, entrai dans ma chambre et fermai la porte. Je mis mon grand t-shirt pour dormir, m’allongeai sur mon lit et regardai mon portable. Evidemment il y avait des messages de Luana, avec des blagues sur Javier et moi. Je souris dans le noir en lui demandant des nouvelles de Bilu. « Dors, je te vois demain chez Mémé » –m’écrivit-elle.
Manoteé el iPod de la mesa de luz, dejé que la música me invadiese y cerré los ojos.
Je plaçai l’Ipod sur la table de nuit, laissai la musique m’envahir et fermai des yeux.