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Polices
25-junio-2012
Entre la isla Pinta y Santa Cruz.-
Don Jesús y Monzón se toparon en el muelle muy temprano, como habían quedado. Don Jesús llevaba una caja de cartón, la cual estaba depositada en el suelo. Monzón, en cambio, llevaba un par de fundas de plástico. Algunas gaviotas de cola bifurcada ya habían salido a buscar alimento y se encaramaban en las barandas del malecón. Luis el pescador, pasó a su lado, les dijo buenos días y bajó las escalinatas para subirse a su panga y volver a sus faenas diarias. Últimamente no había tenido mucha suerte, de lo contrario saldría de forma más espaciada. También vieron al padre Giner, el español, que se dirigía a la iglesia a ofrecer su primera misa.
Los saludó:
Vengan a oír la palabra de Dios.Le aseguro que el domingo voy, tenemos una misión el día de hoy – respondió don Jesús.– Con el nombre que te puso tu madre deberías ir a misa de manera más seguidadijo el sacerdote, riéndose –. Bendición.– Bendición padre. No se desgaste tan temprano por dos o tres feligreses que irán a la iglesia.– Por esos dos o tres allí estaré, como tú con tu animalito.
 Y se embarcaron en el “María IV”, un bote liviano que ya pedía cambio, y se acomodaron debajo de un pequeño cobertizo de acrílico.
– Toma, te traje estodijo Monzón, sacando una tarrina caliente de una fundaentregándosela para que comiera.No tengo hambre - dijo su amigoLe dije lo mismo a mi esposa, quien fue la que me lo preparó, pero insistió e insistió y tuve que hacerle caso. Y está rico, es un “luna de miel”.
Don Jesús abrió la tarrina. El “luna de miel” era un plato sabroso, donde “contraían matrimonio” por así decirlo, la corvina y el camarón, ya que ambos, manjares del mar, cocinados por separados, se unían en medio de una sopa espesa, acompaños de yerbita, cebolla colorada y trozos de yuca. Para reforzar, verde asado1.   
Bien le dicen el “levanta muerto” – dijo don Jesús con una sonrisa, y lo empezó a devorar –. Está de lo mejor.
Sus tripas crujieron una barbaridad. En ese momento supo que no había probado bocado desde el día anterior, cuando sonó la alarma para anunciar el final de George.
Son ventre se mit à gargouiller très fort. C'est à ce moment qu'il se rendit compte qu'il n'avait rien mangé depuis la veille, depuis que l'alarme avait sonné pour annoncer la fin de George.
De alguna forma Monzón lo sabía. Él, al menos vivía con su esposa, pero don Jesús, desde que enviudó y sus hijos viajaron al continente, vivía solo, en un cuartito lleno de libros y recortes de periódicos, pero eso sí, con aire acondicionado, su único lujo.
Gran parte del camino viajaron en silencio.
Ils firent une grande partie du voyage en silence.
Quizás ambos recordaban la última imagen del solitario que había quedado grabada en sus cabezas. Una imagen un poco injusta para alguien que había sido tan famoso y querido: el cuello y la cabeza en el suelo, sus ojos cerrados, la boca entreabierta, como si dejara escapar un último gemido, con dos piedrecitas entrometidas en su interior, y sus patas un tanto abiertas. La mayoría de los de la estación estaban pasmados.
Peut-être se rappelaient-il la dernière image du solitaire, celle qui était restée gravée dans leur tête. Une image quelque peu injuste pour celui qui avait été si célèbre et aimé: le cou et la tête sur le sol, la bouche entrouverte comme si un dernier gémissement s'en échappait, avec des petites pierres à l'intérieur, les pattes légèrement ouvertes. La plupart des habitants de la station étaient médusés.
Don Jesús se acercó y con un pañuelo sacó las piedras de la cavidad bucal del quelonio. Poco a poco, fue funcionando el protocolo y la bióloga que hizo la biopsia detectó que todos sus órganos estaban en buen estado a excepción del hígado lo que implicaba que murió debido a la edad, con seguridad, un ataque cardíaco. Lo colocarían en las bodegas de frío a unos 2 grados centígrados para que no se descompusiera. Ya se hablaba de una disección, la cual sería realizada en el museo de New York.
– Sabes – pronunció don Jesús, cortando el silencio – un famoso murió el día que murió George. Estuve investigando ayer, en la noche. No podía dormir. Luego de este viaje, dormiré por algunos días, saldré de vacaciones e iré al continente a visitar a mis hijos.– ¿Quién?– ¿Quién qué?– ¿Quién murió un día como ayer?– En 1935, el gran Carlitos Gardel1, en un accidente aviatorio. Ocurrió durante  el despegue, en Medellín, Colombia. También pasaron otras cosas.
Monzón miró a su amigo. Le lanzó una pregunta silenciosa.
– Se fundan ciudades, se descubre un asteroide, una tal Sally, la primera mujer en viajar al espacio regresa a la tierra, vivita y con hambre… y otros eventos que ya  no recuerdo.– Lo que yo sabía era que una escritora le dedicó una historia a George – replicó Monzón. – No lo sabía.– Por esas cosas de la vida recibí el libro. La autora, una Verónica Coello. El título: buscando una novia para George.No estuvo lejos de la realidad. A fin de cuentas fue lo que hicimos en todos estos años.Una pena que no fue como Diego.
Rieron.
– Un bandido ese Diego.
En eso los sorprendieron tres ballenas azules que descansaban en la superficie del océano, cerca de la isla Pinta, lanzando sus chorros de aire por el orificio de sus lomos. Apagaron el motor para pasar junto a ellas lo más lento posible.
Sur ce, ils furent surpris par trois baleines bleues qui se reposaient à la surface de l'océan, près de la Pinta, en lançant leurs jets d'eau par l'orifice de leur dos. Ils éteignirent leur moteur pour passer pour s'en approcher le plus possible.
Uno de los animales se dejó acariciar.     
– Son tan grandes y fuertes que podrían voltear esta embarcación.– Pero saben que están en un lugar de pazreplicó don Jesús – conocen  dónde les pueden hacer daño y  dónde no.
Y miró a la ballena herida
– ¡Balleneros!... Pero has sobrevivido, eso te hará fuerte. Sanarás pronto pequeña. – Exterminadores de especies, no los entiendo – concluyó Monzón.
Después del encuentro con las ballenas arribaron a la isla Pinta, la antigua casa de George y los suyos. Ataron el cabo del “María IV” en un pequeño muelle. Caminaron los 6 kilómetros y pasadas casi las dos horas hallaron el famoso árbol marcado con aquella cruz, donde hallaron a George hacía más de 40 años.
Après la rencontre avec les baleines ils arrivèrent à la Pinta, l'ancienne maison de George et des siens. Ils marchèrent six kilomètres et au bout de 2 heures trouvèrent le célèbre arbre marqué de la croix, là où ils avaient trouvé George il y avait plus de quarante ans.
– Entonces éramos muy jóvenes – dijo Monzón.Todavía lo somos amigo – replicó don Jesús. Y abriendo la caja de cartón sacó unas cuerdas y la sirena AE-740, la cual tenía escrito con tinta negra: “Propiedad exclusiva de  George, el “Gigante”, o George, el solitario”. La sujetó bien al árbol y se la quedaron viendo por unos minutos.No sonará cuando venga disecado de New York. Al menos yo no estaré allí.– Ni yo – adicionó Monzón –. O tal vez sí, ya sabes que los morenos somos noveleros.– ¿Crees que vuelva a sonar algún día? ¿Si por allí el azar nos hace una jugada?Sospecho que sonará y la escucharemos en la noche,  mientras durmamos.– ¿Cómo sería eso? ¿Lo imaginas? Dormir… y de pronto, como quien no quiere la cosa, despertar, porque debes saber que estás despierto, sino sabrás que fue un sueño, y escuchar ese aullido lejano. Somos capaces de reconocerlo. Sonaría como el pito de un barco metido en la niebla.
Después de un silencio corto los amigos dieron media vuelta y emprendieron el camino de regreso.
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