×
Sommaire
Couverture Biographie Carte et Photos 1 El pasado2 Pinda conoce su origen3 Todo es fiesta4 El movimiento 5 De familia de poetas y poetisas6 Cultura tradicional mapuche y Hip Hop
Version
Polices
 Pinda y su madre entraron por un portón de baja altura, el padre de Pinda, Julián, iba muy alegre acompañando el trayecto hasta la casa de la tía María. En el camino se cruzaron gallinas y pollitos que coreaban con alegría e ímpetu la llegada de su sobrino y su familia.
La tía María estaba esperándolos en su casa sentada al lado de la cocina a leña y con la mesa servida, esperando por un mate y una porción de tortillas de rescoldo con mermelada natural de frutos.
- Mire tía ella es mi esposa y mi hija Pinda ¿Se acuerda de ellas?- Pero claro sobrino, cómo me voy a olvidar de Roberta con su mirada tan bonita y de esta chiquitita que desde pequeña tuvo unos ojos de curiosidad y cuando más grandecita una voz muy especial.
La tía María era una persona muy amable y muy trabajadora. Ella tenía su casa muy limpia, su cocina era un espacio lleno de aromas cálidos que actualmente se podían sentir en el vapor de las sopas de verduras aliñadas con cariño y otros secretos. También tenía un rostro que conmovía porque era de ojos transparentes de luminosidad y pequeños, dentro de un rostro acompañado de unas arrugas que representaban toda la sabiduría y la experiencia de vida que aún vivía con sencillez.
Los invitó a sentarse en la mesa y en el transcurso del desayuno acompañado de café de trigo y otros detalles sabrosos que sorprendieron a Pinda, se dio una conversación muy particular.
Elle les invita à s'asseoir à table et pendant le petit-déjeuner, accompagné de café de trigo et d'autres petites choses savoureuses et surprenantes pour Pinda, ils entamèrent une conversation très spéciale.
- Tía ¿Cómo está mi tío Juvenal?- Está bien Juvenal, tiene sus piernas fuertes todavía y va todos los días a pescar a la playa. - ¿Todavía va a la playa? Creo que lo vi por última vez en la playa cuando tenía yo alrededor de doce años.- Sí, así es, camina todos los días y vuelve a su casa por la tarde.- ¿Y qué hace todos los días en la playa? –preguntó Pinda con una cara de intriga que solo ella conocía.- Camina, llega al mar, lo observa y pesca un pez, lo trae a su casa en un tarro y le pide a la tía Agustina que le haga una sopa.-  Debe ser divertido pescar en el mar –afirmó Pinda.-  No tanto -dijo la tía- se debe tener mucha paciencia y muchas veces esperar mucho tiempo para lograr traer un pescado.- Me imagino –dijo Pinda, mientras veía la imagen que proyectaba la respuesta de la tía. Se imaginó al tío sentado frente al mar observando serenamente el horizonte con su caña de pescar y con una actitud de paz.- Pero qué lindo el tío papá para ir a pescar todos los días. La madre de Pinda le dijo:
-  sí hija, él actúa como un poeta, recuerda que es muy parecido a tu abuelo Manuel.- ¡Verdad! El abuelito Manuel siempre cerca del mar, claro que lo recuerdo.- Además de compartir el gusto de observar el mar, ambos hermanos se reúnen a conversar en el paradero de la micro que viene del campo. Sentados, ven cómo llega la gente y juntos comparten largas conversaciones, nadie sabe muy bien qué conversan pero se ven siempre muy entretenidos y con unas sonrisas amorosas y llenas de alegría hija.- Mamá, lo que me dices es muy tierno.- Sí hija, así lo es. - ¡Tía pero usted es tan dulce como el tío entonces! –exclamó Pinda, tomando la taza de café de trigo y la tortilla con mermelada dulce que disfrutaba en el desayuno.- Tu abuelito Manuel es un hombre muy bueno y sensible, él ha sido un gran padre, todo su trabajo lo ha entregado a la casa y a sus hijos e hijas.-  Qué linda persona es mi abuelito Manuel –dijo Pinda.
Su madre estaba muy contenta de que su hija conociera los detalles de la vida de sus familiares paternos, sobre todo los valores más importantes de la vida. Mientras desarrollaban una conversación más profunda junto a su padre, la tía y Pinda, ella miraba detenidamente a su hija y agradecía a la vida que ella fuera una joven sensible, esa característica inevitablemente le recordaba a su abuela.
Disculpen que los interrumpa pero escucho la conversación e inevitablemente pienso en mi abuela Etelvina, ella era una mujer muy sensible, una poetisa e intelectual con un modo muy particular de ver la vida, igual que el abuelito Manuel y el tío Juvenal.- Qué bien Roberta que hagas esas relaciones con tu familia, así te voy conociendo cada día más, cariño –le dijo Julián.- Sí mamá, qué bonito, cuenta más historias por favor –le dijo Pinda.- Mi abuela Etelvina era una mujer como pocas en la época, ella aprendió a leer a temprana edad. En el tiempo en que nació mi abuela no dejaban que la mujer estudiara porque las casaban muy jóvenes. Ella me contó que se arrancó del matrimonio al que pretendían obligarla con un hombre mucho mayor que ella porque ella quería seguir estudiando. Efectivamente se fue y la familia la castigó dejándola sin derecho a tierra, es decir, le quitaron la herencia familiar que le correspondía por rebelarse contra la sociedad y querer seguir la vida que ella quería. Además recibió como castigo el desprecio de sus hermanas porque para ambas era una meta casarse y conseguir marido para adquirir tierra, bienes, herencia a sus futuros hijos e hijas. Sin embargo la abuela Etelvina después de sus experiencias creó para la sociedad la imagen de la madre soltera. Intentó rehacer su vida tres veces  y con todos sus maridos tuvo hijos e hijas, porque no existía la anticoncepción femenina. Sus hijos e hijas recibían mucha violencia porque ella las recibía también, la vida era difícil y con cuatro hijos aún más en la vida del campo chileno, le costó mucho sobrevivir económicamente. Posteriormente las enfermedades mentales se apoderaron de su razonamiento dejando de lado la posibilidad de seguir avanzando socialmente y culminando en una vida muy precaria.- ¡Qué terrible! La vida para la mujer ha sido bien injusta y dolorosa querida, acá en el sur también se ve eso, yo por suerte tuve buena fortuna de casarme a voluntad con su tío. Nos conocimos y de inmediato nos gustamos, nos miramos fijamente, nos seguimos mirando y trabajando juntos y conociéndonos igual que dos niños. Nos enamoramos y luego nos casamos, en mi familia no lo querían mucho porque era mapuche pero a mí eso no me importó porque me encantó su ternura y la cantidad increíble de amor que me dio desde que lo conocí. Hasta el día de hoy llevamos casi cincuenta años de matrimonio.-  Abuelita que linda su historia, es como de esas que ya no existen, nunca pensé que podía existir un amor así.-  Sí hija, así fue y así ha sido durante el tiempo, Manuel siempre nos ha querido mucho.
Era increíble lo que estaba escuchando Pinda, sin duda una historia de amor como ninguna, ella en ese momento planteó los mismos deseos para que a ella le pasara lo mismo, se imaginaba una historia de amor de esas que son tan bonitas como despedirse cantando de su amado y desear verlo en otra vida.
Ce qu'entendait Pinda était incroyable, une histoire d'amour comme aucune autre. Elle souhaita à cet instant vivre la même chose, elle imaginait une histoire d'amour, de celles qui sont si belles qu'on laisse son amoureux en chantant et souhaitant le retrouver dans une autre vie.
Si bien ese amor era algo que estaba recién conociendo, para ella era muy difícil comprender que para sus abuelos y abuelas, el matrimonio era un compromiso que conocían a tan temprana edad y también le causaba mucha intriga y una sensación de injusticia la vida de su bisabuela Etelvina, la sentía como un hecho injustificable que la ponía de muy mal humor.
- Mamá pero no puedo dejar de pensar en mi abuela Etelvina, pobrecita, ella debe haberlo pasado muy mal, pero muy mal mamá, solo porque quería pensar, escribir y leer, me parece insólito.- Así es hija, una historia muy triste y muy dolorosa para mi abuela, la que terminó con una tremenda enfermedad siquiátrica diagnosticada, pero yo creo que producto de toda una exclusión social.- Me parece de lo más injusto lo que sucedió. Creo que a mi abuela Etelvina hay que recordarla siempre.
Roberta, un poco desconcertada por la cantidad de emoción que había provocado en Pinda buscaba alguna forma de poder remediar la conversación, y lograr en ella algún grado de enseñanza que le permitiera visionar nuevas formas de ver el futuro sin tanta desesperanza.
- Hija yo creo que lo mejor que le puede pasar a tu abuela ya fallecida, es haber dejado en nosotras su historia para que otras la conocieran, sin duda una valiente y noble historia de hazañas y tristezas, pero es bueno pensar que algo distinto puede suceder en ti.- Mamá pero es muy grave, no la dejaron pensar ni hacer lo que ella quería, eso está muy mal.- Sí, pero eso fue en otro tiempo y también en otras circunstancias, tú eres distinta y con nuevas posibilidades de vida también.- Ojalá mamá me parece muy triste esa historia.- Pero hija transfórmala, haz de ella una nueva historia, eres muy creativa, puedes hacer grandes canciones o grandes escritos, eres muy sensible tú puedes mucho más de lo que crees.
Pinda quedó muy sorprendida de las palabras de su madre sin saber muy bien si había comprendido bien el consejo.
La abuela intervino con palabras de dulzura para su nieta, y para lograr alentar y apoyar  el trabajo de su madre, dijo:
- Hijita usted debe aprovechar lo mejor de las historias y hacer un presente propio, un propio destino, sacar de nuestros relatos lo mejor de nuestras vidas y crear en usted una nueva historia.- Gracias abuelita -le dijo Pinda que ya estaba terminando su café de trigo.
Su padre intervino con la misma luz que estuvo presente en los comentarios de su esposa y su tía, aportando más energía a Pinda:
- Hija mía la historia de la mujer tanto en Chile como en la cultura mapuche e inclusive en América Latina es muy triste, pero siempre nacen mujeres para cambiarla. Usa estos relatos y dale un giro de ciento ochenta grados, hjja mía, no te dejes llevar por el pasado, el pasado sirve, pero para conocerlo y ver el presente, no dejes que te consuma la tristeza. Hasta ahora vas bien encaminada, eres muy curiosa y atrevida al intentar conocer lo desconocido, te he observado por mucho tiempo y me encanta la forma en que has crecido, has sido un gran aporte para nosotros como padres, nos has hecho ver distintas perspectivas y nos has hecho crecer, sigue así y no dejes que nada te detenga. En algún momento te darás cuenta que ya eres una adulta con un proyecto de vida hermoso y que podrás ayudar a nuevas mujeres a crecer.
- Mon enfant, l'histoire de la femme, que ce soit au Chili ou dans la culture mapuche et même en Amérique Latine est très triste, mais il y a toujours des femmes qui naissent et qui la changent. Prends ces récits et utilise-les pour faire un virage à cent-quatre-vingt degrés, mon enfant, ne reste pas prisonnière du passé. On doit connaître le passé mais pour envisager la présent, ne laisse pas la tristesse te consumer. Tu es bien partie, tu es très curieuse et audacieuse et tu essaies d'aller vers l'inconnu. Je t'observe depuis longtemps et j'adore te voir grandir comme ça. Nous avons beaucoup appris avec toi, tu nous as montré des choses sous des angles différents et tu nous a fait grandir. Alors ne laisse rien t'arrêter. Un jour tu t'apercevras que tu es une adulte avec un beau projet de vie et tu pourras aider d'autres femmes à grandir.
- Gracias papá, realmente quiero que esta historia se transforme, no me gustaría vivir pensando que no hice nada en mi vida.-Pero vas bien encaminada hija, eres muy sensible, amas mucho la música y el pensamiento, eso es una gran virtud que no todas las personas tienen.
Pinda se conmovió observando la cocina de la abuelita mientras los adultos conversaban ya otro tema que sus oídos habían bloqueado, porque se comenzaron a  concentrar con los colores de las fundas de los sillones que rodeaban la cocina a leña.
La abuelita María era una tejedora muy constante y tenía los cojines de las sillas con tejidos de lana, también los sillones de madera estaban cubiertos de los mismos, hermoseando en un bello floreado que solo veían los ojos de Pinda.
Pinda se conmovía con todo lo que veía en la cocina de la abuelita, entre esas cosas escuchar a sus pollitos piar y sentir los aromas de las hierbas medicinales que salían de los canastos de cestería que colgaban del techo de la casa, cubriendo un espacio de uso práctico nunca antes visto por Pinda.
Después de observar todo lo que le gustaba, se acercó a la conversación que seguían sosteniendo los adultos que la acompañaban, sin esperar que cada uno de ellos estaría aun conversando sobre la familia porque sentía que pasó mucho tiempo después de la conversación.
La madre comentaba:
- Claro abuelita María, como íbamos a saber que teníamos tantos puntos en común con la poesía, de algún modo aunque de formas distintas  tenemos a poetas y poetisas en nuestras familias y Pinda una genealogía muy interesante ¿Cierto hija?- Sí mamá, soy parte de una familia muy bonita que me enorgullecerespondió Pinda con una sonrisa.
Así fue como Pinda conoció a su familia del sur de Chile y la intimidad del hogar que la cautivó y la hizo sentir  muy privilegiada por ser parte de una trayectoria familiar muy interesante y con grandes historias de ternura y desafíos por cumplir en su propia historia.
La madre cerró la conversación diciendo:
- Tía María, usted ha sido muy acogedora al permitir hospedarnos en su casa, si este es el primer día de compartir nuestras vacaciones con usted aquí, ya me imagino todo el conjunto de alegrías que nos esperan y se lo agradezco enormemente ¿Julián te parece si nos vamos a dormir?- Sí claro cariño, ha sido un día muy intenso ya es hora de irnos a descansar, buenas noches tía.- Buenas noches –dijo la abuelita– para nosotros es un gusto que compartan el verano en nuestra casa y me ha gustado mucho conocer a Pinda como una adolescente, espero que descansen.
Pinda también se despidió y se fue a  dormir. Sintió un alivio tan profundo en cada noche y en cada momento que iba compartiendo con sus parientes, que decidió nunca más olvidarlos, recordar siempre los tejidos de su tía abuela María y el café de trigo de su casa, también las tortillas y el mate que se sirvió con ellas junto a las mermeladas dulces de distintos frutos y sabores  antes desconocidos, y de todo que le mostró la tía Gracia en su huerta.
Sin duda el sur le trajo enormes satisfacciones y sorpresas, entre esas descubrir que traía tras de ella una enorme historia de sensibilidades, una trayectoria que ahora veía con mucho amor y que la cautivaba como si fuera el relato cinematográfico más bello que hubiera visto.
Sentir dentro de su corazón nuevas historias la sensibilizó bastante y cuando llegó el momento de despedirse de las vacaciones junto a la tía, lloró, le fue inevitable sentir una tristeza que nacía como una añoranza por regresar, ésta se superó  en el camino de regreso a casa.
En el automóvil de sus padres, dialogando, conversaron en volver a venir y organizar nuevamente vacaciones para visitar a la tía Gracias, a la tía María y a la tía Carmen.
Pinda se sintió muy agradecida por tener una tía abuela tan hermosa y de conocer la historia de su bisabuela Etelvina a través de su mamá. Estos actos le hicieron sentir mejor y entenderse mejor a sí misma, logrando una afirmación en su modo tan libre de ver la vida.
Pinda fut reconnaissante d'avoir une grand-tante si belle et de connaître l'histoire de son aïeule Etelvina à travers sa maman. Elle se sentit mieux et ça lui permit de mieux se comprendre, de mieux affirmer cette manière si libre de voir la vie.
Se despidió con los abrazos más tiernos que nunca antes había recibido ni tampoco había entregado, agradeciendo por todo el conocimiento y las buenas vacaciones que pasó en la casa de la tía María, una tía especial sin duda, igual que ella y todas sus abuelas.
Fue inevitable que sus lágrimas cayeran por su rostro al recordar el sentimiento que le brotaba como si fueran muchas flores dentro de su pecho, dejó sin más que todas las flores que acariciaban las emociones de su cuerpo florecieran y agradeció el viaje más bello que había tenido hace mucho tiempo.
Les dijo a sus padres que quería viajar más seguido, y agradeció por todo lo aprendido con la dulce voz tierna que nacía cuando estaba su corazón contento, una vez más se sentó en el asiento trasero del vehículo para ir esta vez rumbo a Santiago.
Sus amigas estaban muy ansiosas por saber las novedades que traería su amiga Pinda del sur de Chile y de su familia, ellas también tenían relatos de aventuras y juntas los compartirían.
Cuando Pinda se sentó a descansar, un calor le cubrió los pies, era su ancestra que le estaba recordando que siempre estaría con ella.
Pinda con un rostro feliz se dispuso al viaje, y al otro día, al despertar ya estaba en Santiago.
- Pinda hemos llegado –le dijo su madre con un rostro cansado después de transitar muchos kilómetros sentada.
Pinda, abrió los ojos y vio la fachada de su casa, se bajó del auto y entró en su casa dispuesta a subir a su dormitorio y escuchar su música favorita.
Su padre, le pidió ayuda para bajar los bolsos y así, la familia comenzó una nueva rutina en la capital santiaguina.
Load...
00:00:00