Abril se despidió con los ojos llenos de lágrimas del abuelo. Pensó que quizás el próximo verano, si regresaba, no lo encontraría.
Entró a la sala de embarque. El abuelo la observaba a través del vidrio. Levantó su mano e hizo un gesto en el aire. Abril sonrió y le respondió de la misma forma.
Los pasajeros empezaron a abordar el avión. Antes de ingresar Abril buscó al abuelo entre la multitud de personas que despedían a sus seres queridos mas no lo encontró.
Una vez dentro del avión. Se acomodó en su asiento, miró a través de la ventanilla y contempló en pleno la extensa vegetación de la selva y se acordó de los nuevos amigos que acababa de conocer.
Luego inclinó su asiento y se durmió sobre una gran nube blanca de sueños.
FIN