×
Somnaire
Couverture Biographie Carte et Photos 1 El origen de un gran nombre2 La princesa encantada3 Los mágicos seres de la selva4 Dos espejos de agua5 La pantera negra6 Epílogo El retorno a casa
Version
Polices
– Abuelo ¿por qué se llama Tarapoto esta ciudad?– preguntó Abril. Luego agregó ¿Y por qué le dicen La ciudad de las Palmeras?–El nombre viene de hace mucho tiempo atrás– respondió el abuelo– es una historia que se remite a tiempos lejanos y que se ha conservado a lo largo de los años gracias a que se ha trasmitido de generación en generación. Cuéntame la historia, por favor abuelo– le pidió emocionada.
El abuelo sonrió ligeramente y luego suspiró profundamente mirando al vacío.
Ella lo observó detenidamente y reparó en el detalle que cada vez que se reía, ya sea a carcajadas o con una sencilla y corta sonrisa daba la impresión de no tener ojos. Entonces recordó la primera vez que lo vio recostado en su hamaca de colores, en medio de la sala y con un cigarro entre los dedos.
– Abuelo hemos venido a saludarte– le dijo su padre– ¿Cómo has estado?–Como siempre– respondió mostrándoles una sonrisa llena de jovialidad. Esa breve sonrisa le quedó grabada en la memoria. Y ahora que lo tenía nuevamente delante suya volvió a reparar en ello.
Sus cabellos estaban más canosos en comparación de la última vez que lo vio, su tez colorada y sus pequeñas pecas le daban un aspecto tierno y sosegado.
Abril se acercó y lo abrazó
Mientras lo tenía abrazado Abril soltó una risa cómplice.
–Puedo saber de qué te ríes– inquirió curiosamente el abuelo.–No es nada– respondió ella– es que me acordé de algo gracioso. Si te lo cuento prometes no molestarte conmigo.–Y ¿Por qué habría de molestarme? Acaso se trata de algo malo– respondió.–Lo que sucede es que cuando te vi por primera vez me llamó mucho la atención tus ojos achinados. Y pensé que te habías quedado así, después de la inyección que te puso el doctor en la pompis– y volvió a reírse.
El abuelo soltó una gran carcajada.
–Así que eso fue lo que pensaste la primera vez de mis ojos. ¿Y ahora qué piensas?–¡Hay abuelo! ya sé que tus ojos no son jalados por esa razón– y lo volvió a abrazar.–Ven vamos a caminarpropuso el abuelo– quiero enseñarte algo antes de contarte la historia sobre el origen que da nombre a la ciudad.
Ambos se levantaron de la vieja hamaca donde se encontraban cómodamente sentados. Atravesaron el pasadizo principal y llegaron a la calle. El sol estaba radiante aún. El abuelo miró al cielo y comentó que era buena hora para ir a conocer la gran roca negra.Mientras caminaban el abuelo le contó que la calle antes no estaba asfaltada y que todo era tierra, lo que obligaba a los vecinos a regarla todas las tardes para evitar que el viento levantara mucho polvo.
Ils se levèrent du vieux hamac et traversèrent le couloir pour arriver dans la rue. Le soleil était rayonnant. Le grand-père regarda le ciel et dit que c'était une bonne heure pour découvrir le grand rocher noir.
    Pendant qu'ils marchaient, il lui raconta qu'avant la rue n'était pas goudronnée, et qu'elle était en terre. On obligeait alors les voisins à l'arroser tous les après-midi pour éviter que la poussière se soulève à cause du vent.
–Ya te podrás imaginar lo fresco que se ponían las tardes en esa época– dijo el abuelo.
Continuaron caminando despacio hasta que Abril divisó sobre un peñasco una roca negra de gran tamaño.
Es allíle indicó con el dedo el abuelo.
Desde ese punto de la ciudad el paisaje era simplemente hermoso.
–Siéntate– le ordenó.
Luego agregó lo siguiente:
Lo que vas a hacer no se lo debes contar a nadie.
El abuelo la miró fijamente y luego le puso su mano en el hombro.
–Cuando recién llegué a estas tierras, un viejo amigo me enseñó este ritual. Por muchos años guardé con mucho celo este secreto. Muchas personas me buscaron para que les enseñara los misterios de la selva, pero vi que en sus corazones no había un verdadero interés por aprender. Pero hoy ha llegado el momento de compartirlo contigo, ¿Estás preparada? – preguntó.
Abril asintió con la cabeza y se dispuso a hacer todo lo que el abuelo le decía.
–Cierra los ojos y escucha atentamente lo que te voy a decir: la selva puede hablarte. Lo hace con el canto de los pájaros, los grillos y las cigarras o con el suave aleteo de una mariposa. Todos los animales que habitan estas tierras tienen su propia historia de donde puedes aprender muchas cosas.
–Ferme les yeux et écoute attentivement ce que je vais te dire: la forêt peut te parler. Elle le fait grâce aux chant des oiseaux, des criquets et des cigales, ou encore au doux battement d'ailes d'un papillon. Tous les animaux sur ces terres ont leur propre histoire, et tu peux  apprendre beaucoup d'eux.
Al igual que nosotros, ellos también, tienen derecho a vivir y merecen el mismo respeto que cualquier criatura. Eso no debes olvidarlo nunca. Ante la Naturaleza todos somos iguales.
Ils ont le droit de vivre comme nous et méritent le même respect que n'importe quelle autre créature. Et tu ne dois jamais oublier cela. Nous sommes tous égaux dans la Nature.
Ahora extiende tus brazos y lentamente abre los ojos. Contempla todo lo que hay a tu alrededor ¿puedes sentir la magia del lugar? ¿La paz y armonía que se respira en ella? En la selva todos conformamos una unidad, todos vivimos en armonía, por lo tanto tu alma también debe estar en paz y ser uno con lo que te rodea. 
Maintenant étends tes bras et ouvre lentement tes yeux. Contemple tout ce qu'il y a autour de toi. Tu ressens la magie du lieu? La paix et l'harmonie qu'on respire ici? Dans la forêt nous sommes une unité, nous vivons tous en harmonie. Pour cette raison, ton âme doit être en paix et ne faire qu'un avec ce qui t'entoure.
A penas terminó de hablar el abuelo encendió un cigarro mapacho1 y empezó a botar bocanadas de humo en distintas direcciones. Luego tomó sus manos y sopló sobre ellas. Después continúo con la cabeza, cabellos, brazos y piernas.
Dès qu'il finit de parler, le grand-père alluma une cigarette mapacho et lâcha des volutes de fumée dans différentes directions. Ensuite il souffla sur les mains d'Abril, sur sa tête, ses cheveux ses bras puis sur ses jambes.
–Hemos terminado. Ahora ya estás completamente purificada– le dijo en un tono solemne.
–C'est fini. Maintenant tu es complètement purifiée – lui dit-il, solennel.
Abril se sorprendió de que el abuelo a pesar de haber nacido en otro continente, no tuvo problemas para adaptarse a estas tierras. Sus padres lo trajeron cuando él era apenas un bebé y conforme iba creciendo aprendió las costumbres de los pobladores, el idioma entre otras cosas, incluso le dieron un nombre nuevo al ser registrado.
Con el tiempo aprendió el arte de las plantas curativas, de las raíces y cortezas típicas convirtiéndose en un curandero respetable, una especie de chamán y de hombre sabio. Muchos le consultaban distintos temas de construcción, hidráulica y sembríos. Era conocido como el chinito sabiondo.
–Ahora dime pequeña, ¿Estás preparada para escuchar la historia que te voy a contar? – le preguntó.–Sí– respondió con seguridad Abril.
El abuelo le extendió la mano para que bajara de la roca  y le propuso visitar el parque Suchiche.
Una vez que llegaron a la pequeña plazoleta tomaron asiento en una de las bancas. Varios niños corrían por distintas partes del lugar, algunos lo hacían en sus bicicletas, otros en una especie de carreta de madera con un timón y tres ruedas pequeñas de metal, eran empujados a toda velocidad por otros niños.
El abuelo le preguntó si tenía sed.
–Sí– respondió ella.
Entonces llamó a un vendedor de cocos y le pidió dos.
–Dame los que estén más helados por favor.
El hombrecito sacó su machete y con una rapidez única los peló y les entregó el coco con un sorbete. Los dos bebieron con calma el agua dulce del fruto. Una vez saciada la sed  el abuelo la miró y dijo:
– Hace miles de años atrás, cuando el imperio incaico era solo un territorio más del Perú, los Incas poco a poco comenzaron a dominar el valle del cusco y sus alrededores mediante distintas alianzas con los curacas. Esta era la forma pacífica, pero si éstos se negaban iniciaban una conquista armada.
El Inca que consolidó con gran éxito la expansión iniciada por su padre fue Pachacútec2, quien a su vez asumió la responsabilidad de repeler la invasión de los Chancas, un pueblo guerrero que se resistía a ser dominado, y expulsarlos completamente del Cusco.
Éstos al ver que eran superados en número por los cusqueños decidieron retirarse y refugiarse en lo profundo de la selva.
Pero los Incas no se conformaron con esto.
Ellos querían vencerlos definitivamente. Al llegar a estas tierras se aliaron con los pobladores de esta zona desatándose feroces y sangrientos combates, que obligó a los del Tahuantinsuyo, a retirarse por completo de esta región.
Con el tiempo se asentaron formando la familia de los Motilones Lamistas, la actual Lamas, conocida también como la ciudad de los tres pisos.
–¿Y por qué se llama así?– inquirió Abril.–Porque tiene tres pisos bien definidos, es decir si uno lo observa desde el mirador podrá darse cuenta que la ciudad se encuentra repartida en tres nivelesle explicó el abuelo.
Pero como te decía– continuó con su relato– sus principales actividades eran la pesca y la caza. Es así que, buscando nuevas fuentes de alimentos, empezaron a explorar los alrededores hasta que llegaron al valle de Tarapoto donde convivieron pacíficamente con los nativos del lugar. Y así fueron llegando de a poco distintos grupos a vivir en esta zona.
–¿Aquí en este mismo lugar?– preguntó Abril.–Efectivamente – dijo el abuelo. Las palmeras que ves aquí son de esa época.–¡Ah! Por eso se llama la ciudad de las palmeras. De ahí proviene su nombre ¿Verdad abuelo?
El abuelo sonrió con la tranquilidad de siempre y le dijo: ten paciencia y déjame continuar con la historia.
Abril se sonrojó y bajó la mirada avergonzada y recordó las palabras del viejo Capa gris sobre lo importante que es saber escuchar.
Discúlpame abuelo– le contestó– es que me emocioné un poco. Por favor continúa que me interesa conocer el final de tu historia.
El abuelo continuó.
–Estás en lo correcto. El nombre Tarapoto se debe a que antiguamente en esta plazuela existía una laguna, la cual estaba rodeada por abundantes palmeras conocidas como “Taraputus”, razón por la cual fue bautizada como “La ciudad de las palmeras”.–Entonces estaba en lo cierto– afirmó Abril– pero dime ¿Y por qué decidieron quedarse a vivir aquí?–Es que en este lugar existía una enorme cocha de agua que les proveía de alimento.– ¿Una cocha?– repitió la pregunta Abril.–Sí, una cocha que después se convirtió en laguna y cuyo origen es una leyenda fantástica.–¿Una leyenda? Me la cuentas por favor– se lo pidió cariñosamente.– Cuando los españoles llegaron por estas tierras se encontraron con el pueblo de los Cumbazas, que en su intento por conquistarlos, terminaron desatándose feroces y sangrientos combates.
 Los únicos que lograron sobrevivir a esta tragedia fueron una pareja de hermanos que se refugiaron en las laderas del Cerro Escalera.
Durante un tiempo los hermanos sobrevivieron alimentándose de pequeños frutos que encontraban. Así como de hormigas y otros pequeños insectos. Para saciar su sed tomaban el agua de la lluvia que se almacenaban en las hojas.
Conmovido ante las penurias que pasaban, el espíritu protector de la montaña decidió ayudarlos.
Una mañana se presentó ante ellos y les dijo:
Hijos míos. He observado durante varias lunas su sufrimiento por lo que he decidido ayudarlos.
Los dos hermanos, en señal de obediencia, se arrodillaron ante la presencia del gran espíritu.
Levántense y escuchen con mucha atención lo que les voy a decir.
Los dos hermanos obedecieron en silencio. Primero se dirigió al joven.
–A ti, joven fuerte, te convertiré en un poderoso  toro capaz de inspirar miedo y respeto en las personas y los otros animales. Desde ahora serás el protector de todo ser vivo que habite este cerro, sin importar su tamaño y aspecto.
Apenas terminó de hablar el joven se convirtió en un robusto toro. Luego se dirigió a la joven.
–A ti, bella hija de la selva, te convertiré en una hermosa mariposa. Tú serás la guardiana de las flores y los frutos que abundan en estas tierras. Deberás cuidar que tanto los humanos como los animales cojan solo lo necesario para alimentarse.
El espíritu protector observó complacido su obra y luego desapareció.
Los dos hermanos cumplieron  a cabalidad con sus respectivas tareas. Hasta que una mañana el hermano le propuso a su hermana bajar al valle en busca de sus otros hermanos o de algún familiar.
–No lo sé hermano– respondió la mariposatengo miedo de que el espíritu protector se moleste y nos castigue, además ¿Qué tal si nos ocurre algo? O si alguno de los dos sale lastimado y llegásemos a separarnosNo tengas miedo hermana, eso no pasará– la tranquilizó con una voz suave– Jamás dejaré que te suceda algo. Iremos y volveremos antes de que caiga la noche. Tengo la certeza de que encontraremos a nuestros hermanos vivos.
Y así con distintos argumentos el toro terminó por convencer a la pequeña mariposa para bajar al valle.
Al llegar al pueblo todo estaba en ruinas. Era un paisaje desolador y triste. Las casas estaban destruidas, algunas habían sido quemadas y reducidas a cenizas. Encontraron también cuerpos mutilados y descompuestos por todo el pueblo. ¡Realmente fue un golpe duro para los hermanos!
El toro al ver cómo había quedado su hogar se desplomó en la tierra y lanzó un fuerte bramido.
Fue un bramido agudo y desgarrador. El pobre animal no aguantó el dolor y empezó a llorar desconsoladamente. Lloró tanto que sus lágrimas fueron empapándolo por completo hasta formarse un pequeño charco en la tierra.
A medida que su pena aumentaba, las lágrimas empezaron a brotar en mayor cantidad y poco a poco empezó a fluir un pequeño arroyo que fue discurriendo por distintas partes hasta formar un río caudaloso. El pobre animal consumido por su pena murió.
– ¿Y cómo se llama ese río abuelo? –preguntó Abril. –Es el río es el Shilcayo.–Pero está a punto de secarse– comentó.–Así es mi pequeña– respondió el abuelo– las personas que vivimos acá no hemos cuidado como se debe al río, otrora caudaloso, hoy en día se ha convertido en un diminuto riachuelo donde la gente arroja toda clase de desperdicios. Es una verdadera lástima.
Abril se puso roja de cólera y pensó en todo el daño que ocasionan los humanos a la naturaleza.
El abuelo intuyó lo que pensaba y guardó silencio.
Después de un rato Abril preguntó: ¿Y qué pasó con la mariposa?
La pequeña mariposa al ver que su hermano se ahogaba en un incontenible llanto  entró en pánico y empezó a revolotear confundida en distintas direcciones.
Un soldado español, que rondaba cerca del lugar, se percató de sus hermosos colores e intentó capturarla, mas ella no se dejó atrapar.
Entonces el español molesto le aventó su espada. Ésta le rozó ligeramente lo que ocasionó que la frágil criatura cayera  herida al suelo.
El hombre corrió a recogerla ¿Y qué crees que encontró? – preguntó el abuelo.
–A la mariposa muerta me supongo– respondió Abril.
El abuelo sonrió y le dijo: No, en el lugar donde cayó la mariposa se había formado una enorme laguna.
¿La laguna de Suchiche? –pronunció Abril.
–Así es– afirmó el abuelo– El español se quedó extrañado ante tal suceso. Pensó que era un hechizo de algún brujo y desconcertado se alejó lo más rápido que pudo. La laguna mantuvo sus aguas gracias a las constantes lluvias. Desde diferentes territorios los animales llegaban a beber de sus aguas al igual que los humanos, quienes, a su vez aprovechaban en cazarlos y pescar. Para ese entonces las palmeras habían aumentado en gran cantidad por todo el lugar.
A medida que la colonización española progresaba, gracias al trabajo de los evangelizadores, la ciudad fue creciendo  hasta convertirse en una de las más importantes de la región.
En cambio la laguna se fue secando paulatinamente hasta quedar una tierra fangosa que fue rellenada con arena y piedras y sobre ella se construyó esta plazuela conservándose solo las palmeras.
–Fascinante historia– comentó Abril.–Pero ¿Sabías que hay otra laguna en la ciudad?–Otra más. Eso sí no lo sabía– respondió.– Sí, es una hermosa laguna que se conserva hasta el día de hoy y se encuentra ubicada en la zona alta de la ciudad. Los antiguos pobladores afirman haber visto a la gran Yacumama ingresar a sus aguas verdes a descansar en el fondo.–La madre de las aguas –dijo Abril.–Ése es el significado de su nombre– respondió el abuelo.
Abril se quedó pensando en la posibilidad de que alguna vez pueda cruzarse con una serpiente gigante en algún río o en medio de la selva.
– Según algunos estudiosos del nombre– comentó el abuelo– sostienen que Tarapoto proviene de dos palabras quechuas que utilizaban los nativos en sus diferentes intercambios comerciales.–Es decir el trueque– dijo Abril.–Efectivamente la palabra TARA es el peso del recipiente que contenía el producto a intercambiar ya sea frejol, maíz, maní, yuca o cacao y POTO era el envase donde recibían la mercadería. Ahora que ya conoces el origen del nombre de esta cálida ciudad ¿Qué harás al respecto?– preguntó el abuelo.Contárselos a todo las personas interesadas en saber de ella–  respondió con seguridad.Hace mucho tiempo  vivió en esta ciudad un respetable hombre de prensa. En su programa de radio siempre decía lo siguiente: “San Martín, un paraíso por descubrir” ¿Quieres que lo descubramos juntos? –Sí abuelo– respondió saltando de emoción– ¿Qué otras historias tienes para mí?–Muchísimas cosas que te sorprenderán.
Luego sonrió con la misma expresión cálida de siempre.
Abril se acercó a él y se colgó de su cuello estampándole un sonoro beso en la mejilla: te quiero mucho abuelito –susurró.
Load...
00:00:00