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Somnaire
Couverture Biographie Carte et Photos 1 El origen de un gran nombre2 La princesa encantada3 Los mágicos seres de la selva4 Dos espejos de agua5 La pantera negra6 Epílogo El retorno a casa
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Polices
A la mañana siguiente Abril se despertó más temprano de lo habitual. Vio a su abuelo que se alistaba para salir. El abuelo la sorprendió y le dijo: –Acompáñame un momento afuera. Quiero enseñarte algo. Salieron a la calle y se dirigieron hacia el mirador que estaba cerca de la casa, desde donde se podía apreciar otra zona de la ciudad. Abril se quedó maravillada al advertir como la neblina, que cubría esa zona empezaba a levantarse con los primeros  rayos del sol. Era como si un manto blanco se elevara al cielo dejando al descubierto los techos de las casas.
Ya regreso– dijo el abuelo– me voy al mercado.
Abril se quedó unos minutos más viendo ese fenómeno natural. Luego se dirigió a la casa para darse una refrescante ducha. Después de asearse y cambiarse de ropa. Se dirigió a la cocina donde el abuelo la estaba esperando.
 – Siéntate hijita– le dijo sonriendo– preparé cecina1 con huevos revueltos para que lo comas con pan o si deseas puedes comer un juane de sol2– ¿Juane de sol? ¿Y por qué se llaman así?– preguntó Abril–Por que cuestan un sol– y se rió muy fuerte. Yo no entiendo como a tu padre le puede gustar si solo es arroz. Pero eso si, hay unos juanes que son una verdadera delicia. Estoy seguro que te van a encantar.– Creo que comeré la cecina con huevos revueltos. ¿Y dime que vamos hacer hoy?–Hoy conocerás las cataratas de Ahuashiyacu– respondió el abuelo.–¿A dónde van?- intervino su mamá cuando la vio salir apresurada del comedor.–Nos vamos a pasear a las cataratas. Si quieren acompañarnos apúrense que ya estamos saliendo o mejor nos encontramos allá.
Y salieron a tomar una moto que los llevó al paradero. Al llegar al lugar contrataron un auto que los conduciría a las famosas cataratas. Durante el trayecto Abril observaba impresionada el paraje de tupida vegetación que parecía no tener fin. Al bajar del auto el abuelo le dijo que habría que caminar un pequeño trecho para llegar al sitio donde se encontraba la caída principal de la catarata. Abril levantó el pulgar en señal de estar lista. Pero antes se puso a observar los alrededores
Las aguas del río que bajaba del cerro eran completamente cristalinas. Aguzó la vista y observó a unos pequeños insectos caminando por el musgo de las piedras e incluso vio a una mariposa azul revoloteando entre los helechos. Antes de iniciar el ascenso el abuelo le previno que debía tener cuidado al caminar ya que habían zonas resbaladizas. Mientras caminaban, se cruzaron con distintas hormigas de variados tamaños que deambulaban con total libertad por entre las piedras. Las arañas, en cambio, estaban atentas a que alguna presa cayera en sus telas, estratégicamente ubicadas, entre los troncos y las raíces de los árboles. Abril hizo un alto a su caminar y aspiró con fuerza el aire fresco del lugar. Sus pulmones se llenaron de oxígeno puro y lo exhaló lentamente por la boca. Cerró los ojos por unos segundos, entonces escuchó con total claridad el canto de las aves entremezclarse con el del agua que discurría por los alrededores.
–Es el sonido de la selvale dijo el abuelo quien se detuvo en un pequeño puente cuyo techo eran unas hojas secas de palmera.
Luego exclamó con fuerza: Ésto es el paraíso y soltó un fuerte grito de alegría que fue secundado por Abril.
– Sigamos, ya falta poco para llegar.
Y continuaron escalando. Al llegar Abril se quedó con la boca abierta contemplando la enorme caída de agua cristalina que brotaba del cerro. De pronto tuvo la impresión de escuchar la risa suave de una mujer proveniente de la catarata.
Et ils continuèrent à monter. A leur arrivée, Abril resta bouche-bée en voyant l'énorme chute d'eau cristalline qui jaillissait de la colline. Et soudain elle eut l'impression que le doux rire d'une femme venait de la cascade.
–Abuelo ¿Y tiene algún significado el nombre de la catarata?–Esa es otra historia que te voy a contar en este preciso momento– le respondió el abuelo– Ven, vayamos a sentarnos en esa roca que esta allá abajo. De allí tendremos un espectacular panorama de todo el lugar.–Está bien pero antes déjame tocar sus aguas.
Se sacó las zapatillas y lentamente sumergió sus pies en las aguas. El color de las aguas era de un tono marrón, producto del reflejo de la tierra y las piedras en su interior.
Elle enleva ses chaussures et mit lentement ses pieds dans l'eau. L'eau avait des tons marrons, à cause du reflet de la terre et des pierres qu'il y avait au fond.
– ¡Están frías!– exclamó frotándose con los brazos.–Es que sus aguas provienen de la parte más alta del cerrole explicó el abuelo. Además  en esta zona llueve constantemente, esa es la razón de que sean frías.
Una vez acomodados en la roca el abuelo se dispuso a narrar su historia.
Antes de sentarse Abril abrió los brazos e hizo unos extraños movimientos con la mano apuntando a la catarata. El agua que salpicaba por entre la alfombra de musgo verde le humedeció el rostro. Entonces volvió a escuchar con total claridad la suave risa de la mujer. Era una risa dulce y llena de paz. Abril miró al abuelo y le preguntó:
Avant de s'asseoir Abril ouvrit les bras et fit d'étranges mouvements avec sa main en montant la cascade. L'eau qui giclait du tapis vert éclaboussa légèrement son visage. De nouveau, elle entendit clairement le doux rire de la femme. C'était un rire léger et paisible. Abril regarda son grand-père et lui demanda:
–Abuelo ¿puedes escucharla tú también?–Sí– afirmó el abuelo– yo también la escucho, es la risa de la princesa Ahuashi.–La princesa Ahuashi has dicho. ¿Y Quién es ella?– indagó Abril.–Hace mucho tiempo atrás esta zona era habitada por la tribu de los motilones, quienes estaban en constantes conflictos con las tribus vecinas.
El Cacique3 de la tribu tenía una bellísima hija cuyo nombre era Ahuashi. Su belleza era tan famosa que numerosos guerreros pretendían desposarla. Pero el celoso padre no quería que su hija se casara. Tan solo el pensar en ello le ocasionaba un fuerte sufrimiento.
–Pero que padre tan egoísta y malo. No dejar que la princesa se case– comentó Abril.–Así es– replicó el abuelo.
Entonces el Cacique convocó al brujo principal de la tribu para que hiciera un conjuro a su hija.
–Viejo brujo –le dijo– te he mandado a llamar porque necesito de ti para aliviar mi sufrimiento. No quiero que mi hija se despose con hombre alguno.
A lo que el brujo respondió.
–Pero, señor su hija es una mujer muy hermosa y tiene todo el derecho de escoger al hombre que desee como esposo y ser feliz.   –¡Calla viejo!– exclamó furibundo el Cacique– eso jamás, mi hija no se casará con nadie. Ella se quedará para siempre a mi lado. Por esa razón te he mandado llamar quiero que la hechices.
El brujo quiso objetar la voluntad del Cacique, pero el desafiarlo significaba la muerte. 
–¿Qué tipo de hechizo o conjuro desea el gran Cacique?– preguntó el brujo.– Quiero que la conviertas en agua.– ¿En agua mi señor?– respondió el brujo– si así lo desea, así se hará.Cuanto más rápido mejor– respondió el Cacique.–Necesito una semana para preparar todo el conjuro. Además dentro de siete días exactos aparecerá la luna nueva. El ritual lo haremos en la parte más alta del cerro. El agua se alimenta del espíritu de la luna. Ambos se complementan como una sola fuerza espiritual. Eso será de gran utilidad para que el encantamiento resulte perfecto.–Como quieras. Ahora retírate– le ordenó.
Apenas salió de la choza el brujo se internó en medio de la selva a meditar. Durante tres días seguidos ayunó alimentándose únicamente de plátano asado y unas cuantas hierbas, hasta que logró ser uno con las fuerzas del viento y el agua. Durante ese tiempo de reflexión los espíritus del monte le hablaron. Le dijeron que convierta a la princesa en una hermosa caída de agua para que nadie se prive de su encanto. El brujo al salir de su trance vio con total claridad lo que debía hacer. Cuando volvió al pueblo buscó a la princesa y le contó las intenciones de su padre y lo que los espíritus del monte le tenían reservado un propósito muy especial.
A peine sorti de la hutte, le sorcier alla au milieu de la forêt pour méditer. Il jeûna pendant trois jours, ne mangeant que des bananes grillées et quelques herbes jusqu'à ce qu'il parvienne à ne faire qu'un avec les forces du vent et de l'eau. Pendant ce temps de réflexion les esprits de la montagne lui parlèrent et lui dirent de transformer la princesse en une belle cascade pour que personne ne soit privé de sa beauté. Quand il sortit de sa transe il sut clairement ce qu'il devait faire.. Il revint au village, raconta à la princesse les intentions de son père et lui confia que les esprits de la montagne lui avaient réservé un sort très spécial.
Confía en mi bella princesa– le dijo–. No permitiré que nada te pase.
Llegado el momento indicado, el brujo los guió a la parte más alta del cerro donde se llevaría a cabo el ritual. Había escogido una zona de difícil acceso puesto que las órdenes del Cacique eran claras: Nadie debía conocer el lugar. Al llegar el brujo le dio  de beber un brebaje a la princesa.
–Bebe princesa –le dijo– ya casi es la hora. Dentro de poco la luna estará en todo su esplendor.
Y empezó a tararear una bubinzana.
–¿Una bubin… que?– interrumpió Abril.–La bubinzana es una canción, una especie de rezo musicalizado que los brujos tararean mientras fuman o realizan algún ritual ceremonial– Le explicó el abuelo.
Cuando todo estaba en posición el brujo gritó: ¡Corre princesa tu destino es seguir viva para siempre! ¡Corre y no tengas miedo de saltar al vacío. La princesa se puso de pie ante el asombro del padre y empezó a correr. El brujo continuaba tarareando su canción hasta que la vieron saltar al vacío.
Quand tout fut prêt, le sorcier cria: Cours princesse, ton destin est de vivre pour l'éternité! Cours et n'aie pas peur de sauter dans le vide! Á la surprise de son père, la princesse se leva et commença à courir. Le sorcier continua à fredonner sa chanson jusqu à ce qu'elle saute dans le vide.
El Cacique le increpó:
–Qué has hecho maldito brujo. Eso no fue lo que te pedí. Has matado a mi única hija– Y lo empujó contra el suelo.
El brujo se puso de pie y sonriente le respondió.
–No gran Cacique, su hija no está muerta. Ella ahora es parte de este cerro. Los espíritus del monte han decidido que viva aquí por toda la eternidad. Acérquese al abismo y podrá comprobarlo usted mismo.
EL Cacique obedeció y al llegar al borde desde donde había saltado la princesa encontró una hermosa caída de agua. A medida que iba cayendo el cuerpo de la princesa Ahuashi se fue transformando en una hermosa cascada de aguas cristalinas.
El Cacique se desplomó en el piso.
El Brujo le explicó que fue un necio al pretender mantenerla  cautiva a su lado, puesto que los espíritus del monte jamás se lo permitirían. Ahora todas las personas podrán venir a disfrutar de su belleza y refrescarse en sus aguas, además de saciar su sed.  Terminó de hablar y se desvaneció en la noche. El Cacique triste bajó del cerro y se detuvo a contemplar la imponente  cascada, justo en el mismo lugar donde estamos sentados y comprendió el designio de los espíritus y se sintió avergonzado por su proceder egoísta. Elevó su mirada y con los brazos levantados al cielo imploró su perdón y pidió a los espíritus que por favor le consintieran quedarse a vivir en este lugar. Los espíritus del monte se compadecieron de sus súplicas y decidieron convertirlo en roca.
–Así termina la historia de las Cataratas de Ahuashiyacu. Palabra quechua que significa “Agua Cantarina” o “Agua que ríe”.
Abril suspiró profundamente y luego agregó:
– Hermosa leyenda la que me acabas de contar abuelo.
Permanecieron en silencio observando durante un buen rato la caída de agua.
–Agua que ríe– repitió Abril. Bonito nombre. Me pregunto si las personas, que a diario visitan este lugar logran escucharla.–Quizás– le respondió. Para escucharla hay que estar limpios de corazón. Ahora métete al agua y date un chapuzón.
Después de bañarse en sus frías aguas decidieron bajar y regresar a la ciudad.
Al llegar a la entrada de las cataratas Abril sintió que una suave brisa la envolvía por completo. Y escuchó la voz de la princesa que le decía: “cada vez que veas a la luna en el cielo acuérdate de mí y por nada del mundo dejes de sonreír y soñar encantadora niña”. Abril cuando se despedía de todos una pequeña mariposa azul se posó en su nariz.
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