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Somnaire
Couverture Biographie Carte et Photos 1 Ars olea2 Penas de amor3 El refugio de Poqueira4 De vuelta a la normalidad
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Polices
Al día siguiente un sol radiante los despertó. Olía a monte, a pinos. A lo lejos dos Land Rover de la Guardia Civil se acercaban. Allí mismo interrogaron a Santiago Tiniebla y sus dos secuaces. Los esposaron y, en los Land Rover, los bajaron hasta Granada para ponerlos a disposición de la justicia.
Nuestros amigos desayunaron unos huevos fritos con ajos enteros, igualmente fritos, café y zumo y decidieron bajar hasta Capileira disfrutando de un precioso día de sol.
La caminata fue extraordinaria. Antonio y Margarita no se separaban el uno del otro. Ahora hablaban sin tanto miedo, pues la aventura vivida los había acercado. Parecían hechos el uno para el otro.
Cuando llegaron a Capileira, fueron a una tasca, para reponer fuerzas. Con cada consumición la tasca ponía una enorme tapa de chorizo y morcilla o de patatas a lo pobre2, que les supo a gloria. Aquella tarde, tras descansar decidieron volver a Castro del Río. Y cuál fue la sorpresa para todos cuando Velásquez les dijo que se quedaba con Margarita unos días más.
- Ui,ui, ui –dijo Pituso en voz baja a sus amigos– esto suena a campanas de boda –y los demás rieron con esa  risilla e ingenuidad que tienen los niños ante estos asuntos. - Vaya –repuso picarón Alejandro– ¡qué sorpresita! - Ya ves –expresó Antonio poniéndose rojo como un tomate- Bueno, tortolitos que os vaya bien el resto de la semana –dijo burlona Nubia y todos se rieron con una mezcla de picardía y descaro.
Cuando los coches se alejaron carretera abajo y anocheció, Velázquez y Margarita los miraron alejarse desde la puerta de la casa. Antonio cogió a Margarita en brazos como hacen los recién casados. Ella se sobresaltó muchísimo y se puso muy nerviosa. Él cerró la puerta tras de sí, la miró apasionadamente a los ojos, le dio un beso infinito a la mujer de la que había estado enamorado toda su vida, y ella, naturalmente, le correspondió.
FIN
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